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El despertar del Dragón romance Capítulo 268

En lugar de responderle, la mujer continuó:

—Mi niño, hay muchas cosas en este mundo, de las que no tienes ni idea. No debes ser curioso, ni debes indagar. Hay muchos peligros ocultos en los terrenos desconocidos. Ya que mi sangre corre por tus venas, debes ser más excepcional que el resto.

»Sin embargo, no hay necesidad de temer. Solo continúa viviendo como una persona común. No debes poner un pie en el Reino Celestial o en la Isla del Dragón. ¡No debes ir ahí! Me siento feliz, de que todavía estés viviendo de manera tranquila. No trates de encontrarme, porque será en vano. Recuerda mis palabras. ¡No vayas a la Isla del Dragón! No debes ir.

Poco a poco, la figura de la mujer comenzó a volverse borrosa hasta que se desvaneció en el aire.

—¿Quién es usted? ¿Qué está sucediendo? —gritó Jaime, pero nadie le respondió.

La habitación volvió a su estado de quietud. Solo el polvo en el piso le indicó que todo lo que había sucedido era real.

—Isla del Dragón. ¿Por qué de nuevo la Isla del Dragón? ¿Qué está sucediendo?

Jaime estaba por completo intrigado. No comprendió, por qué la mujer, quien decía ser su madre biológica, lo estaba disuadiendo de entrar al Reino Celestial y a la Isla del Dragón.

Sin embargo, Daniel lo llevó al Reino Celestial. No solo le contó a Jaime acerca de la Isla del Dragón, también le dijo que tenía que ir a esta isla, una vez que sus poderes se incrementaran de manera significante.

Uno le dijo que fuera, mientras el otro le prohibió hacerlo. Jaime se sentía por completo desconcertado.

Después de devanarse los sesos por cuatro horas, todavía no podía entenderlo. Él no era consciente de muchas cosas, así que era imposible que pudiera comprender algo.

—Primero debo incrementar mis habilidades y decidiré hasta después de ir a la Isla Innombrable el quince de julio. Tal vez pueda descubrir las cosas que han estado desconcertándome después de ir ahí —meditó y un suspiro escapó de sus labios.

Entonces, decidió dejar de pensar en esto, se cubrió la cabeza con las cobijas, y se quedó dormido.

Cuando Lucas vio a Sandra, estaba tan asustado, que la empujó lejos.

—Luc, ¿todavía tienes miedo de Jaime? Ya le cediste dos compañías, y él te prometió que no buscaría más problemas contigo. ¿Por qué aún tienes miedo? —le reclamó.

Al escuchar las palabras de la joven, mucha gente en el bar volteó para lanzarle miradas a él. Ellos se estaban recreando con el asunto de Lucas, el vástago arrogante de la Familia Sabina, que había caído en desgracia. De hecho, había regalado sus compañías.

La furia comenzó a apoderarse de Lucas, cuando se dio cuenta que todos lo miraban.

—¡Tonterías! ¿Por qué le tendría miedo? No le tengo miedo a nadie.

Ebrio, ya no sabía lo que era el miedo.

—Luc, si ya que no tienes miedo, ¿por qué no volvemos a estar juntos? Ya habíamos enviado las invitaciones para la boda. ¿No temes volverte un hazmerreír, si la boda no continúa como fue planeada? —le preguntó Sandra mientras rodeaba con sus brazos el cuello del joven.

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