Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 280

Josefina estaba alimentando al pez en el estanque, pero se veía distraída.

—Josefina, ¿estás preocupada por no haber visto a Jaime en dos días? —Sonrió Gonzalo a su hija.

—Papi, ¿de qué estás hablando? ¡No tengo deseos de verlo! —replicó Josefina. Ella se murmuró a sí misma—: ¡Estúpido Jaime! ¿Cómo puede no venir a buscarme, solo porque yo no lo hice?

Gonzalo se rio entre dientes y no dijo nada. Él conocía muy bien a su hija. Justo en ese momento, Jaime entró.

La felicidad floreció en el rostro de la joven y caminó hacia él.

—Jaime, ¿vienes a buscarme?

Él negó con la cabeza.

—¡Estoy aquí para hablar con el Señor Serrano!

El rostro de ella se endureció y le lanzó una mirada a Jaime.

—Solo estoy bromeando. Por supuesto que estoy aquí para verte. —Jaime se rio.

Josefina le dio unas palmadas en los hombros.

—¡No podría importarme menos! —dicho esto, se fue.

—¡Ja, ja, ja! Jaime, ¡ven a sentarte aquí! —Gonzalo se rio y saludó a Jaime.

Los dos hombres se sentaron bajo el quiosco. Jaime les habló con respecto a las pastillas revitalizantes a Gonzalo, y este accedió de inmediato. Él, incluso, les ordenó a sus subordinados que crearan un departamento de mercadotecnia.

Después de todo, Jaime sería su yerno en un futuro. Ya que él necesitaba su ayuda, no había forma en que no accediera.

Habiendo platicado con él toda la tarde, Gonzalo quería invitarlo a que se quedara a cenar. Sin embargo, este estaba muy ansioso por producir las pastillas revitalizantes, así que se marchó enseguida.

—Jaime, ¡no te hablaré de nuevo! —gritó Josefina.

Sentado en el Rolls-Royce, con un brazo rodeando a Sandra, Teobaldo gritó en el teléfono:

—No, por favor. —Lucas sintió pánico—. Señor Velázquez, no se preocupe. En definitiva, al terminar el día de mañana, tendré a Josefina en mi poder. Pero, ¡necesito la ayuda de Sandra!

—¿Cómo puede ayudarte ella? —Teobaldo se sorprendió.

—Señor Velázquez, por favor, haga que Sandra llame por teléfono a Josefina y le pida salir. Que le diga, que se trata de Jaime. Josefina, en definitiva, caerá en el engaño. Cuando eso suceda, ¡seremos capaces de secuestrarla sin que nadie se entere! —explicó Lucas.

Teobaldo le lanzó una mirada a Sandra y dijo:

—Bien. ¿La enviaré de inmediato!

Después de que él envió a Sandra a la ubicación, Teobaldo se fue. Sería una mala idea que otros lo vieran con Lucas. Después de todo, sería mejor si no se veía involucrado en el secuestro de Josefina.

Sandra miró a Lucas y le dijo con arrogancia:

—¡Dame el número telefónico de Josefina!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón