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El despertar del Dragón romance Capítulo 303

Al darse cuenta de que Yazmín se estaba burlando de él, Jaime la miró impotente y no supo cómo responderle.

—Yazmín, ¿quién es un mantenido? ¿Aún existen los mantenidos en esta sociedad?

En ese momento, entró un hombre apuesto que medía un metro ochenta.

—¡Zacarías, por fin estás aquí! ¿Por qué siempre llegas tarde? —habló Fabiola emocionada.

—Me retrasó una reunión de trabajo. Como siempre, yo invito para compensarlo. Así que, por favor, adelante, pidan lo que quieran —contestó con una sonrisa mientras miraba a Josefina.

—Ella es mi prima, Josefina y él es su novio, Jaime —los presentó a ambos.

—Hola, soy Zacarías Gaitán. El novio de Yazmín. —les extendió su mano de manera caballerosa a ambos.

Mientras tanto, Fabiola desocupó su asiento para que el hombre se sentara con su hermana.

—¿De qué están platicando para siquiera abordar el tema de un mantenido? —le preguntó el hombre a su novia después de sentarse.

—Fue un comentario casual. Mi prima, que es la hija del hombre más rico de Ciudad Higuera, se buscó un holgazán como novio. Incluso le compró su ropa. Si esto no es la definición de un mantenido, ¿qué es? —Yazmín suspiró decepcionada.

Jaime hizo una mueca. Aunque los comentarios de Yazmín eran bien intencionados por parte de Josefina, sus incesantes ataques lo enfurecían.

Al percibir el cambio de humor de Jaime, Zacarías le dijo a Yazmín:

—No necesariamente. No importa que sean de distinta procedencia, y, de hecho, Jaime me parece alguien muy capaz. Mientras se esfuerce, él también alcanzará el éxito. No hay que despreciar a los demás. —Cuando terminó, asintió disculpándose con Jaime—. Jaime, por favor, no le hagas caso. Siempre ha sido así de directa.

—Vengo a comprar unas hierbas —respondió sincero.

—¡Genial! Dime lo que necesitas. En Hierbas del Valle Dorado tenemos todo tipo de hierbas y la calidad de nuestro producto está garantizada. Como somos casi familia, te daré el mejor precio posible. La verdad es que es una industria bastante lucrativa. —Malinterpretó las intenciones de Jaime al suponer que pensaba montar un negocio de venta de hierbas.

—Ah, no es eso lo que pretendo hacer. No es eso lo que pretendo. Las compro para mi uso personal. Busco raíces de ginseng y hongos reishi que tengan al menos un siglo de antigüedad. Si tienes alguna que tenga mil años, ¡sin duda sería fantástico! —contestó despreocupado con una sonrisa.

Zacarías se quedó sorprendido, mientras Yazmín se burlaba:

—¿Estás loco? ¿Sabes lo que cuestan? Sobre todo, los ginseng milenarios. El precio es tan desorbitado que es imposible que puedas pagarlo.

Jaime permaneció en silencio, pues no veía la necesidad de dar explicaciones.

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