Ante esa respuesta, Isabel no supo cómo reaccionar, por lo que Josefina no tardo en decir en tono gentil para intentar tranquilizarla:
—¡Jaime es un hombre bueno! Te juro que, a pesar de conocerlo después de tan solo dos meses, nuestro amor es verdadero; incluso, he conocido a sus padres y amigos.
—De acuerdo, me pregunto si sabes que también es un asesino… —respondió Isabel, frustrada, ante la ingenuidad de la mujer a su lado; en ese momento, un silencio sepulcral inundó la atmósfera, por lo que Isabel no pudo evitar sentirse culpable al decir aquellas crueles palabras. Justo cuando se disponía a decir algo más al respecto, Josefina dijo de manera contundente:
—Lo hizo para protegerme.
Ante la inesperada respuesta, Isabel se limitó a escucharla; de hecho, antes de que su amiga pudiera reaccionar, Josefina prosiguió a relatarle todos los hechos de Arboledas.
Tras un momento, Isabel dejó escapar un enorme suspiro, exhausta:
—Al parecer, Teobaldo Velázquez merecía morir, pues era un hombre cruel y despiadado.
De pronto, se escuchó la voz de Josefina al indagar, casi en un susurro:
—Isabel, me pregunto si solo has decidido charlar conmigo para poder arrestar a Jaime. —Al terminar de emitir esas palabras, enormes lágrimas comenzaron a rodarle por las mejillas; Isabel no supo cómo reaccionar antes sus palabras, por lo que Josefina añadió, decepcionada—: Es probable que, si relación con tu abuelo termine, pues estoy segura de que mi futuro esposo se sentirá traicionado. Solo espero que estés consciente de que Jaime es muy importante para tu abuelo, en especial, después de haberle salvado la vida.
Tras escucharla, Isabel no pudo evitar sentir el corazón acelerársele, antes de indagar, casi en un susurro:
—¿Es verdad, entonces, que mi abuelo está vivo, gracias a Jaime Casas?
—Así es; de hecho, ese día, no solo mi vida, sino la del Señor Landero corrían peligro. —Antes de que continuara con su relato, el anciano prosiguió a decir—: Debo admitir que no recuerdo ese día, pero estoy seguro de que el Señor Landero podrá contarte todo al respecto.
Casi de inmediato, Gael apareció para comenzar con el increíble relato de aquel día; al terminar, Isabel y Antonio lo miraron, anonadados, pues parecía una película. Tras una breve pausa, el hombre estaba convencido de que, si bien había acabado con la vida de varias personas, Jaime era un hombre bueno, por lo que decidió decir algo al respecto:
—Señor Gómez, a pesar de que sabemos que dicen la verdad y aunque no arrestemos a su hija, no podremos hacer nada para detener a la Familia Jaramillo; después de todo, Ezequiel juró que no descansaría hasta encontrar al responsable de la muerte de su amada hija. De hecho, todos corren peligro al permanecer en la ciudad, pues esos hombres no tardarán en llegar. —Al terminar de hablar, el hombre parecía angustiado, ante la posibilidad de una familia tan poderosa como Los Jaramillo de Cuenca Veraniega.
Al percatarse de la delicada situación, Josefina se apresuró a decir en un chirrido lleno de desesperación:
—¡Debemos hallar un escondite seguro! —dijo la joven, al posar sus suplicantes ojos negros sobre el rostro de Jaime.

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