Por suerte, la foto había sido tomada desde lo alto y se veía borrosa.
Florencia: «Ya los caché. ¿No vas a confesar?»
Nico: «¡Por la espalda se ve que es una belleza! Aunque me resulta familiar. Norberto, ¿la conocemos?»
Incluso Alexis, que casi nunca comentaba, escribió:
—«Si te gusta de verdad, intenta salir con ella. Tráela un día para que la conozcamos».
Nico añadió: «¡Exacto, exacto! Tú no tienes experiencia, nosotros te ayudamos a evaluarla. ¡Yo detecto en un segundo si te quiere a ti o a tu dinero!».
El grupo estaba muy animado, pero Norberto suspiró profundamente y se aflojó el cuello de la camisa con fastidio.
Pasó un buen rato antes de que respondiera, pero solo le contestó a Alexis.
—«De acuerdo».
Al día siguiente de Navidad, Bianca ya había descansado lo suficiente.
Le escribió a Ximena por WhatsApp:
«¿Quieres salir un rato?»
Ximena contestó de inmediato:
«¡Sí!»
Acordaron ir a hacer senderismo. Bianca bajó para arrancar el coche, pero justo en ese momento recibió una llamada de Adriana.
—Bianca, ¿nos vemos? Estoy que me muero del aburrimiento y la frustración.
—Claro, pero ya quedé con alguien. ¿Te importa si vamos las tres?
—Para nada. No quedaste con un hombre, ¿verdad?
—No, es una amiga más joven.
Tras confirmar, Bianca llamó a Ximena. Al enterarse de que iría una amiga guapa, Ximena se puso feliz.
—¡No me molesta! ¡Si es amiga de Bianca, seguro es buena gente!
Bianca rio. Vaya lógica.
Al llegar al punto de encuentro, vio que Adriana y Ximena ya estaban tomando café con leche como si se conocieran de toda la vida.
—¡Bianca, aquí! —Ximena le hizo señas.
Cuando Bianca se sentó, le pusieron un café caliente en la mano.
Le dio un sorbo y se unió a la plática.
—¡Odio las citas a ciegas! ¡De verdad detesto a los parientes metiches que quieren emparejarte a la fuerza! —decía Ximena indignada.
Adriana asentía con fuerza.
Se terminaron el café y las tres comenzaron a subir la montaña.
Ciudad Ámbar estaba en el sur, así que, aunque era invierno, la vegetación seguía verde.
Además, había muchos ciruelos en flor, lo que atraía a los turistas para tomarse fotos.
A Ximena le encantaba el relajo, así que agarró a Bianca del brazo.
—¡Bianca, tómame una foto!
—Claro. —Bianca sacó su celular, lista para disparar.
—¡Acuérdate de ponerle filtro! —gritó Ximena.
—...Ya eres muy bonita, no necesitas filtro.
—¡No, no, pónselo! —insistió Ximena haciendo un berrinche juguetón. Bianca, resignada, puso el filtro de belleza al máximo.
Después de enviarle la foto, Ximena la editó un poco más y se la mandó a Sergio.
Bianca: ...
Siguieron subiendo. Adriana se cansó y decidió esperarlas descansando, así que Bianca y Ximena continuaron solas hacia la cima.
A mitad de camino, Bianca no pudo contenerse y dijo suavemente:
—Ximena, la noche de Navidad salí a cenar con Sergio. Él me confesó lo que sentía, pero lo rechacé.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...