Su espalda se veía extrañamente solitaria.
Después de lo ocurrido últimamente, Luis ya sospechaba de los sentimientos de su jefe hacia la señorita Bianca.
De inmediato, le dijo a su jefe con tono servicial:
—Director Mariano, ¿esa no es la señorita Bianca? Está sentada ahí sola. Se ve decaída.
Mariano dejó el reporte financiero y miró por el retrovisor.
Frunció el ceño.
Claramente notó que algo andaba mal con ella.
Lo pensó un momento y llamó a su hermana.
—Bianca está sola en una banca afuera del edificio, se ve triste. Baja a hacerle compañía.
Luis suspiró aliviado y sonrió de oreja a oreja.
«Por fin hice una bien. ¡Jefe, deme un aumento!».
Mariano miró su reloj y ordenó:
—Después de ver al cliente, llévame a la tienda de Gaucho Noble. Avísales para que me reserven el tiempo.
Luis, al escuchar que el jefe iba de compras, se ofreció:
—Jefe, ¿qué va a comprar? Yo voy, no pierda su tiempo en eso.
Mariano le lanzó una mirada fría.
—El regalo lo elijo yo personalmente.
Luis se calló.
«Chin, ya la regué otra vez».
Mejor cerró la boca y se concentró en manejar.
***
Por otro lado, Adriana bajó corriendo tras recibir la llamada de su hermano. Al ver a Bianca tan sola, se le partió el corazón.
—Disculpe, bella dama que detiene el tráfico con su hermosura, ¿me haría el honor de acompañarme a comer?
Bianca volteó y al ver a Adriana, no pudo evitar sonreír.
—Pienso igual, pero no puedo hacer mucho —dijo Bianca resignada—. Mientras no moleste a mi mamá, aguanto lo que sea.
—¡Ni maíz! —exclamó Adriana golpeando la mesa suavemente—. No somos sacos de boxeo para vivir aguantando golpes. ¿Por qué vas a soportarlo?
Sus ojos brillaron con picardía y sonrió con malicia.
—Tu papá tiene el respaldo de Florencia. No basta con quitarse a tu papá de encima, hay que darle donde le duele a Florencia.
Adriana sonrió más ampliamente.
—¿No se va a comprometer con Alexis? ¡Pues mandémosle un regalito a la familia Zúñiga antes de la fiesta!
Bianca se sorprendió.
—¿Qué regalo?
—¡Exponer que su doctorado es falso! ¡Que se queme socialmente! Los Zúñiga jamás aceptarían a una nuera con título patito.
Bianca dudó.
—Para exponerla necesitamos pruebas. Ella estudió fuera, conseguir evidencias va a estar difícil.
—¡Déjamelo a mí! —dijo Adriana golpeándose el pecho con orgullo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...