Norma suspiró y se levantó diciendo:
—Voy a llamar a tu papá para ver si viene a cenar.
Alexis la detuvo.
—No llames, papá no vendrá esta noche.
—¿Cómo sabes? —preguntó Norma sorprendida—. ¿Acabas de venir de Grupo Zúñiga?
—Sí. Papá tiene un compromiso social.
Alexis inventó una excusa cualquiera.
Estando él en casa, su padre seguramente no querría venir a verlo a la cara, después de todo, acababa de rechazar su petición esa misma tarde.
Durante la cena, Norma no paraba de servirle comida y caldo a su hijo, diciéndole que se cuidara.
De repente, el mayordomo entró.
—Señora, la señorita está aquí.
Norma se quedó atónita un momento antes de reaccionar a quién se refería el mayordomo.
Frunció el ceño.
—¿Qué hace Celeste aquí?
Si no fuera por Celeste, su hijo no habría recibido aquel castigo físico. De solo pensarlo, Norma rechinaba los dientes de rabia.
—No la dejes entrar, nada bueno trae.
—Este... —el mayordomo puso cara de apuro, y antes de que pudiera balbucear algo más, se escuchó el taconeo de Celeste acercándose.
—Perdón, entré sin invitación.
Al ver la abundante cena en la mesa, Celeste arqueó una ceja y miró a Alexis.
—Aún tienes ánimo para banquetes. La fortaleza mental de mi hermanito es admirable.
Norma era muy protectora con su hijo. Al ver que Celeste se burlaba de él, se levantó de inmediato y la señaló con el dedo:
—¡Maldita, ¿qué vienes a hacer ahora?! ¡Todavía no he ajustado cuentas contigo por lo de la última vez!
Como Jonás no estaba hoy, todos en la casa la obedecían a ella. Mientras ella no lo permitiera, ni el mayordomo ni los empleados se atreverían a acusarla con Jonás.
Por eso, Norma no tenía reparos y ni se molestó en fingir.
Celeste no se sorprendió en lo absoluto; esa era la verdadera cara de Norma.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...