Alexis sostuvo a su madre rápidamente.
—No es nada, encontraré una solución.
Norma rompió a llorar; si su hijo decía eso, significaba que lo que Celeste había dicho era verdad.
Llorando y apretando los dientes, exclamó:
—Florencia, esa maldita, ¿cómo se atreve a tratarte así? ¡¿Cómo se atreve?! ¡No la voy a perdonar! ¡Voy a matar a esa perra!
—Mamá, cálmate, yo me encargo de todo.
Al ver que todo era un caos, Celeste curvó los labios con satisfacción.
Antes de irse, le ordenó al mayordomo:
—Lo que yo digo viene directo de mi abuelo, don Raúl. Ya que ellos no quieren moverse, tú y los empleados empaquen sus cosas. A más tardar mañana por la noche quiero ver resultados.
El mayordomo y los empleados se miraron, sin atreverse a desobedecer.
Sabían que ahora, en toda la familia Zúñiga, quien mandaba aparte de Raúl era la señorita Celeste.
Alexis le contó todo a Norma, quien se arrepintió profundamente.
—Si lo hubiera sabido... ¡Si lo hubiera sabido, hubiera preferido mil veces que te casaras con Bianca antes que con ella!
Alexis sonrió con amargura.
Él también se arrepentía, pero ya era tarde. La vida es así: das un mal paso y se te viene todo encima.
Él admitía su derrota.
Norma luchó por levantarse.
—Voy a llamar a tu papá, le rogaré que te ayude, seguro que no se quedará de brazos cruzados.
—Mamá —Alexis le agarró la muñeca, con los ojos enrojecidos—, ya fui a ver a papá esta tarde. Él tiene sus propios problemas, no lo molestes.
Norma se puso pálida.
—¿Quieres decir que tu papá... no quiso ayudarte?
Alexis cerró los ojos, sintiéndose increíblemente humillado.
Le explicó a su madre con tacto:



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...