La investigación de tránsito arrojó resultados rápidamente. Dado que las cámaras de vigilancia del lugar del accidente estaban averiadas y no captaron el proceso completo, y sumado a que la cámara del auto grabó la figura de Camila cayendo, los oficiales determinaron que la responsabilidad total del accidente recaía en Mariano.
En la habitación del hospital, Camila miró a Luis con aire triunfante:
—Te lo dije desde el principio, yo soy la víctima. Si no me crees a mí, al menos tendrás que creer en el peritaje oficial. Llámale a Mariano, dile que venga a verme. De lo contrario, no aceptaré ningún acuerdo sobre el accidente.
Originalmente, ella solo quería usar el accidente para avisarle a Mariano que había regresado, pero no esperaba que él sospechara que se le había aventado al carro a propósito e incluso llamara a la policía.
Su frialdad e indiferencia habían herido profundamente a Camila.
—Ya le envié el peritaje al director Fajardo —respondió Luis con tono neutro—. En cuanto a lo que proceda, hay que esperar sus instrucciones.
Luis se ajustó los lentes sobre el puente de la nariz y añadió:
—Señorita Quintero, aunque la responsabilidad sea totalmente del director Fajardo, no necesitamos su consentimiento para cerrar el caso. Cooperaré con usted para pagar la indemnización correspondiente, sea cual sea el monto.
—Tú... —Camila agarró una almohada y la arrojó al suelo con furia—. ¡Te dije que le llames y le digas que venga a verme! ¿Acaso no entiendes español?
Luis bajó la mirada:
—Señorita Quintero, usted puede contactar al director Fajardo personalmente.
—¡Si pudiera contactarlo no estaría perdiendo el tiempo contigo!
En los últimos días, no había dejado de intentar comunicarse con él, pero ninguna llamada ni mensaje había recibido respuesta.
Estaba claro: Mariano no quería verla.
Camila apretó los puños bajo las sábanas.
Sin importar cuánto presionara Camila, Luis no cedió.
—Señorita Quintero, descanse. Volveré por la tarde a ver cómo sigue.
Dicho esto, se dio la vuelta y salió cerrando la puerta.
—¡Lárgate! ¡Vete al diablo! ¡Todos lárguense! —gritó Camila hacia la puerta cerrada, temblando de rabia incontrolable.
Fuera, Luis negó con la cabeza, pensando para sus adentros que esa mujer estaba completamente loca.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...