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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 526

El cuerpo de Orlando no resistió y se fue hacia atrás, pero por fortuna Mariano reaccionó rápido y lo sostuvo con firmeza.

—Samuel, ayuda a mi abuelo a subir a su habitación para que descanse —ordenó Mariano.

Sin embargo, Orlando agitó la mano.

—No hace falta, estoy bien.

Tenía que ver con sus propios ojos por qué la madre biológica de su bisnieto quería matar a alguien.

El oficial Márquez apretó los labios, como si dudara si decirle o no a Camila.

—Fueron mis hombres quienes lo salvaron —intervino Mariano con frialdad, dando un paso al frente.

Camila levantó la cabeza lentamente. En sus ojos se mezclaban la incredulidad, el asombro y el autodesprecio.

Pasó un largo rato hasta que preguntó, apretando los dientes:

—¿Me mandaste seguir?

Mariano asintió.

—Así es.

—¿Desde cuándo?

—Desde que dijiste que esperabas un hijo mío.

Camila comenzó a reír mientras lloraba, con una actitud un tanto desquiciada.

—¡Así que nunca confiaste en mí desde el principio!

De pronto, su tono se volvió cruel.

—Pero no importa. Fue intento de homicidio, así que no estaré muchos años en la cárcel. Además, mi hijo ya entró en la familia Fajardo; mi mayor deseo se ha cumplido.

Mariano soltó una risa gélida.

—Te equivocas. No solo es intento de homicidio; cargas con tres vidas sobre tus hombros.

La espalda de Camila se puso rígida y un sudor frío le recorrió el cuerpo.

—¿Qué quieres decir?

La voz de Mariano era calmada, pero brutal:

—Héctor lo confesó todo. El secuestro de mi papá y mi tío hace años fue idea tuya. Tu padre, Cristian, solo siguió tu plan para unirse a Héctor en ese negocio de secuestro y extorsión.

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