La noche caía y el bar Anochecer estaba repleto de jóvenes que viajaban por Vientario; hombres y mujeres de todo tipo se movían al ritmo de la intensa música en la pista de baile.
Anteriormente, Petra le había sugerido ir a ese lugar a divertirse, pero Marisa la había rechazado bajo el pretexto de que no era adecuado para una embarazada ir a lugares ruidosos, y también porque a ella misma no le gustaban esos ambientes.
Marisa nunca imaginó que algún día terminaría yendo sola a un sitio así.
Tal vez de verdad necesitaba encontrar un lugar para desahogar la frustración que llevaba dentro.
Desde que se separó de Rubén Olmo, no había sacado a la luz los sentimientos que reprimía en su interior.
Era finales de mayo en Vientario, y una lluvia torrencial, de esas que aparecen de la nada, cubrió de gotas todos los ventanales.
Esa imagen capturada con el teléfono hacía parecer que el vidrio estuviera llorando.
Tomó una foto con su celular y la subió a sus redes sociales.
Pensándolo bien, hacía como seis meses que no publicaba nada.
"Si el vidrio puede llorar cuando llueve, ¿cuál es el momento más adecuado para que llore un ser humano?"
Acompañó el texto con la foto que acababa de tomar.
Justo después de publicar, un grupo de jóvenes de la mesa de al lado la invitó a unirse.
—Señorita, ¿también vino a Vientario de turismo? Qué aburrido tomar sola, ¿por qué no se sienta con nosotros?
Marisa miró hacia allá. Aunque la luz era tenue, con un solo vistazo se dio cuenta de que eran recién graduados de la universidad; tenían cara de no tener ninguna malicia.
Pensó que, ya que había salido a relajarse, no tenía sentido ahogar las penas sola, así que aceptó la invitación con gusto.
Los chicos, temiendo que se sintiera cohibida, hicieron que se sentara junto a otra chica.
La chica parecía muy joven y al sonreír se le marcaban los colmillos.
Las palabras de Marisa hicieron que la joven estallara de alegría. Tiró del brazo de su primo que estaba sentado al lado.
—¡Hermano! Esta chica es hermosa y tiene muy buena personalidad. Llevas toda tu vida soltero, ¡toma la iniciativa para que salgas de la soltería de una buena vez!
El muchacho al que estaban presionando se sonrojó un poco, pero al levantar la vista y ver el rostro de Marisa, su corazón se aceleró.
Sin embargo, el semblante de la chica sentada al otro lado del muchacho se oscureció y habló con un tono de reclamo.
—Lola, no le andes presentando mujeres de dudosa procedencia a tu hermano. Además, tu hermano apenas se gradúa este año, y veo que ella le lleva varios años. La gente mayor ya tiene mucho kilometraje...
Marisa levantó la vista para mirar a la chica que había hablado. Con un solo vistazo se dio cuenta de que le gustaba el hermano de Lola. No era de extrañar que un muchacho tan atractivo siguiera soltero; con una mosca muerta espantándole a las demás, era imposible.
Lola hizo un puchero.
—Brenda, mi hermano se te declaró antes y lo rechazaste. Ya que no te gusta y no quieres estar con él, no tienes derecho a opinar sobre las chicas que yo le presente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...