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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 843

Rubén miró a Marisa, que tenía la frente perlada de sudor, y sus labios esbozaron una leve sonrisa.

—¿Acaso no estoy yo aquí?

Marisa no entendió de inmediato a qué se refería, hasta que él continuó hablando en voz baja.

—Atrae su atención. Yo la rodearé por el otro lado y la jalaré hacia acá.

Marisa se quedó atónita, sin tiempo para procesarlo, y al parecer Rubén tampoco le dio tiempo de reaccionar, pues comenzó a caminar lentamente hacia el otro extremo de la azotea.

Ya no había tiempo para pensar en nada más. Marisa levantó la cabeza de golpe y gritó.

—¡Petra! ¿No decías que cuando estabas en la escuela te encantaban las obras del señor Cáceres? Nunca te lo conté, pero en realidad soy alumna del señor Cáceres. Y no solo eso, ¡soy su estudiante favorita! ¿Te gustaría conocerlo? Él vive ahora en Clarosol. Cuando nazca tu bebé, ¿qué te parece si vamos juntas a Clarosol de vacaciones? Es la época perfecta para escapar del calor...

Al principio, Petra se mostró sorprendida.

—Marisa, ¿qué dices? ¿Eres alumna del señor Cáceres? ¿Y podrías llevarme a conocerlo?

Pero tras el asombro, Petra negó con la cabeza repetidas veces.

—Olvídalo, ya no hay oportunidad para eso. No puedo abandonar a este bebé, después de todo ya es de carne y hueso, pero tampoco puedo soportar la idea de verlo nacer sin un padre. No tengo la capacidad de darle un hogar completo, así que solo me queda irme con él...

Dicho esto, Petra se dio la media vuelta.

—¡No! —Marisa se tapó la boca, demasiado aterrorizada para mirar.

No podía imaginar que una persona tan llena de vida se convertiría en un cuerpo frío y sin vida...

En ese instante, todo pareció moverse en cámara lenta.

Incluso el momento en que los talones de Petra se despegaron del borde se volvió extremadamente lento.

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