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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 844

Marisa apretó los puños y, paso a paso, se arrastró hacia el borde de la azotea.

El pánico se extendía por su pecho.

En ese momento, sentía como si las puntas de sus pies estuvieran sangrando; cada paso le dolía horrores.

Por unos segundos, incluso se odió a sí misma. ¿Por qué tenía que sufrir de fobia a las alturas? ¿Por qué se había averiado su auto? ¿Por qué la primera persona que vio al bajarse fue a Rubén? ¿Por qué tuvo que pedirle ayuda a él?

El severo pánico, sumado al inmenso impacto y a la culpa, le impidieron seguir avanzando. Solo dio un paso más antes de desmayarse y caer al suelo.

Cuando Marisa volvió a despertar, todo lo que veía era blanco.

Sábanas blancas, paredes blancas... como si el mundo entero se hubiera convertido en un aterrador blanco absoluto.

El olor a desinfectante era un poco penetrante; su olfato fue el primero en informarle que estaba en un hospital.

La memoria de los instantes previos al desmayo regresó a su mente.

Marisa tomó una bocanada de aire y miró a su alrededor de forma frenética, buscando algún rastro.

Al observar bien, se dio cuenta de que estaba en una habitación privada y que no había nadie más allí.

Unos segundos después, alguien empujó la puerta. Era una enfermera que, al ver a Marisa despierta, pareció sorprendida.

—Señorita Páez, ¿ya despertó? ¿Cómo se siente?

Marisa miró la vía intravenosa en el dorso de su mano.

—Estoy bien, yo...

Quería preguntar por Rubén, pero el miedo a escuchar malas noticias la hizo callar.

La enfermera sonrió.

—Seguro quiere preguntar por su amiga embarazada, la que trajeron con usted, ¿cierto? Su condición es más o menos estable y ya logramos calmarla, así que no se preocupe demasiado.

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