Entrar Via

Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 495

—Primero que nada —dijo Sebastián, molesto—, nuestra familia no está a su nivel económico. Y segundo, cuando fuiste su secretaria, yo veía que lo complacías a cada rato.

Sebastián siempre había sido rebelde. No sabía cómo ser atento con la gente, y tampoco quería. Ni siquiera con Manuela hizo excepciones; si alguien no le agradaba, lo ignoraba.

Por eso lo que más lo enojaba era ver a su hermana rebajarse ante un hombre que ni siquiera era de la familia. Solo de pensarlo se le disparaba la presión. Apretó los dientes y gritó:

—¿Por qué, Sofía? No tienes que complacer a todo el mundo. ¿Por qué lo hiciste con él? ¡Él no es más que un hombre, y hombres hay miles! ¡Ninguno vale tanto! Son sucios, arrogantes y patéticos. ¡No entiendo qué les ves! Tú podrías vivir libre, a tu manera, y dejar que sean ellos los que te busquen.

Hizo una pausa para respirar.

—¿Sabes por qué pienso que vas a salir perdiendo? Porque no son iguales. Ni en dinero ni en posición. Si estuvieran en el mismo nivel, todavía... pero no es así. Si yo te viera gritándole en la cara a Alejandro, sin miedo, no estaría tan preocupado.

Sofía se mantuvo calmada, hablando con firmeza:

—Si alguna vez Alejandro me mirara por encima del hombro o usara su apellido para humillarme, te aseguro que no estaría con él. No importa cuán brillante sea, si no respeta, no me interesa.

Tomó aire antes de continuar.

—Y eso de que yo lo complacía no fue así. Yo era su secretaria, Sebastián, y en ese trabajo siempre hay una diferencia de poder, eso es un hecho. Pero lo traté con respeto, no me arrastré. No me arrodillé ante él ni fingí sumisión. Claro, admito que cuando todavía trabajaba para él, la relación no era muy horizontal. Pero eso ya quedó atrás.

Sofía le sostuvo la mirada:

—Ahora ya no soy su secretaria. Si dejamos de lado lo de pareja, incluso como amigos, una relación solo se sostiene cuando hay reciprocidad. Si solo uno da, se rompe. Así que con Alejandro nos tratamos como iguales: no me sacrifico. Quizá sea por la diferencia de edad, pero siento que ves las relaciones solamente desde lo material. Yo soy mayor que tú y he aprendido que los vínculos sanos no se basan en quién es más fuerte o débil, sino en el respeto y la empatía.

Sonrió, tranquila y un poco melancólica.

—Con Diego fallé, sí, pero de ese fracaso aprendí algo valioso: a quererme a mí misma.

Hizo una pausa antes de añadir con un brillo tranquilo en los ojos:

—Ayer volví a la mansión de los Villareal. Fue como cerrar un ciclo, como ponerle punto final a todo lo que viví allí. Desde ahora mi prioridad es amarme. Solo que no esperaba que en ese camino apareciera alguien que quisiera acompañarme.

Bajó un poco la voz:

—Y ese alguien es Alejandro.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano