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Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 691

Ver lastimada a la gente que quería, era lo que más alteraba a Sofía y por eso estaba furiosa. Cuando vio esas heridas de cerca, su cara cambió por completo. Sin que nadie tuviera que decir nada, Mónica pidió rápido que trajeran el botiquín y Alejandro se sentó en el sofá mientras le curaban el brazo. Sofía quería atenderlo ella, pero él vio la preocupación y el dolor en sus ojos, así que se negó.

—Sofía, estoy bien. Ve a comer un poco de postre; en un momento estoy listo.

—Quiero quedarme contigo.

Ella no pensaba irse. Siempre le importó cuando alguien se enfermaba, porque sabía que cuando uno está herido o mal, tener a alguien al lado hace una gran diferencia. Alejandro se puso tenso, pero al final suspiró.

—Está bien.

El médico de la villa trabajó con más destreza que ella. La herida no era tan profunda como parecía y no necesitaba puntos. Con medicamento y unos días de reposo iba a sanar rápido.

—Nada de agua y mucho menos nadar.

Sofía se tranquilizó bastante y acompañó al médico a la salida. Alejandro la observó moverse de un lado a otro y apretó los labios sin querer. Para él, la herida no significaba nada; ni siquiera sentía dolor. Lo que lo golpeaba era ver la reacción de Sofía, que le provocaba culpa y un profundo asco hacia sí mismo. Hace un momento, no pudo evitarlo: quería usar esa herida para manipular la situación.

La verdad era que Alejandro no tenía confianza en esa relación y Diego era una bomba de tiempo. El motivo por el que Sofía más despreciaba a Diego era su indiferencia, pero ¿y si él cambiaba? Alejandro conocía a Diego desde que eran niños y entendía su carácter, así como Diego entendía el suyo. Cuando Diego dijo "te amo", Alejandro supo que era verdad; no necesitaba pruebas.

Tal vez él sí había creado un personaje perfecto frente a Sofía. Demasiado perfecto. ¿Y si algún día ella veía quién era? Diego lo conocía demasiado bien. Aunque pudiera fingir toda la vida, la culpa iba a consumirlo. Tenía que decírselo a Sofía. Ella quizá no lo odiaría tanto.

En ese momento, su teléfono vibró. "Feliz cumpleaños a nuestro delincuente en potencia, Alejandro".

Era un mensaje lleno de mala intención enviado por Ignacio. Alejandro se quedó mirando fijo las palabras "delincuente en potencia", recordando cuando lo hirió con un cuchillo hasta casi matarlo. El plan de esa noche ya era suficiente para que cualquiera lo despreciara, pero su lado más aterrador... ese, Sofía jamás iba a poder aceptarlo. A ella le gusta el Alejandro confiable y amable, no el adolescente que una vez apuñaló al corazón de alguien; un verdadero antisocial en potencia.

De repente, sintió un dolor agudo en la cabeza.

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