Entrar Via

EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 224

El lugar era un restaurante de asado argentino que acababa de abrir.

Era el tipo de sitio frecuentado por la gente del barrio.

Con pequeños reservados separados por paneles de madera, pero sin verdaderas salas privadas.

Sofía Zamora había elegido un lugar discreto en una esquina, y Vanesa tuvo que dar una vuelta entera antes de encontrarla.

Al ver a Vanesa, Sofía se puso de pie, visiblemente tensa.

"Vane, Fabio no te hizo nada malo, ¿verdad?", le preguntó sin rodeos.

Vanesa negó con la cabeza: "Estoy bien, no te preocupes".

Sofía la revisó de pies a cabeza y, al confirmar que estaba intacta, dejó escapar un suspiro de alivio.

Pero al mirar instintivamente detrás de su amiga, se quedó muda.

Porque vio que Fabio Serrano acababa de entrar al lugar con su habitual aura de elegancia y control.

Vanesa, por supuesto, también lo notó.

El ambiente se volvió bastante incómodo de inmediato.

A Fabio no pareció importarle; se sentó al lado de Vanesa con total naturalidad.

Lanzó una mirada rápida a Sofía y asintió levemente a modo de saludo.

Sofía, en realidad, estaba hecha un manojo de nervios.

Pero Fabio, lejos de ignorarla, fue el primero en hablar: "Señorita Zamora".

Sofía se quedó pasmada, y cualquier insulto que tuviera en la punta de la lengua se desvaneció en el aire.

Era la primera vez que se sentaba a comer frente a frente con Fabio Serrano.

El miedo era palpable.

Él no le prestó mucha atención; toda su concentración parecía centrada en Vanesa.

Vanesa, por su parte, estaba aterrorizada de que Fabio le hiciera algo a su amiga.

Lo miró con el ceño fruncido.

Fue entonces cuando sintió que su mano era atrapada debajo de la mesa.

La voz profunda y magnética de su marido sonó cerca de su oído, en un tono casi seductor.

"¿Ya pidieron la comida?", preguntó con calma.

"Aún no", respondió Vanesa.

"Bien. Pide tú", le dijo él sin inmutarse.

Vanesa frunció el ceño. Él le tenía atrapada la mano derecha, ¿cómo se suponía que iba a marcar el menú?

¡No era zurda!

Sofía también pareció darse cuenta; por un momento, no lograba descifrar qué clase de relación tenían.

Parecían demasiado íntimos.

Pero Fabio no le dio el gusto.

Fue él mismo quien le pasó el menú de papel a Sofía.

"Señorita Zamora, por favor", le dijo con toda naturalidad.

Sofía tomó el papel, sintiéndose más incómoda que nunca.

Marcó un par de cosas rápidamente.

Y se lo entregó al mesero.

La parrillada no tardó en llegar a la mesa.

Al principio, Sofía tenía toda la intención de desahogarse con Vanesa y hablar pestes de Giselle.

Pero con un hombre de la talla de Fabio allí plantado, tuvo que morderse la lengua.

La cena transcurrió en una atmósfera asfixiante.

Sin embargo, Sofía empezó a notar algo.

Fabio no dejaba que Vanesa moviera un dedo.

Él mismo asaba la carne y se la servía en su plato.

Sabía exactamente qué cosas prefería comer.

Incluso se tomó la molestia de pelarle unos langostinos asados antes de ponérselos en el plato.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ