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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 230

"Bruno, te pido por favor que no le digas nada de esto. Quiero decírselo yo misma, no quiero que piense que te estoy usando para que abogues por mí, poniéndome en una situación peor. Ya hay demasiados malentendidos entre nosotros", pidió Giselle con una sinceridad abrumadora.

Después de un largo momento, Bruno asintió: "Está bien".

Giselle pareció respirar aliviada antes de colgar el teléfono.

En cuanto cortó la llamada, su rostro se ensombreció de una forma aterradora.

Se quedó en un silencio sepulcral, sin emitir palabra.

Mientras tanto, Bruno se quedó pensativo durante un buen rato mirando su celular, y al final, decidió llamar a Fabio de todos modos.

Fabio recibió la llamada estando en la oficina.

"¿A qué se debe que me llames a esta hora?", preguntó Fabio, echándole un vistazo a su reloj.

No era precisamente la hora de salida de la oficina.

Si Bruno tenía algo que tratar, normalmente acordaban una cita con antelación.

Rara vez lo buscaba en ese horario, a menos que hubiera una emergencia.

"¿Pasó algo?", preguntó Fabio frunciendo el ceño al notar el silencio de Bruno.

"No es eso, solo es pura curiosidad... ¿De verdad piensas dejar a Giselle sola en el extranjero?", preguntó Bruno tras una larga pausa.

Solo que se guardó los detalles que Giselle le había contado.

"Te he visto muy apegado a Vanesa últimamente. Con tanto revuelo en las noticias, ya hasta me estoy creyendo que lo de ustedes va en serio", dijo con tono casual.

Con lo astuto que era Fabio, no tardó ni un segundo en adivinar el trasfondo de las palabras de su amigo.

"¿Te llamó ella, verdad?", fue directo al grano.

Bruno no lo negó ni lo confirmó: "Me parece muy injusto que ella esté sola embarazada en otro país. Además, sabes que su salud no es de las mejores y necesita que alguien la cuide. Al fin y al cabo, una mujer embarazada siempre va a necesitar al hombre que ama a su lado, ¿no crees?".

"Desde el principio, la que ha estado presionando la situación ha sido ella, no yo. Yo siempre me quedé en el mismo lugar, esperándola. Solo con regresar, todo volvería a ser suyo".

"¿Y qué pasó? ¿Acaso volvió? No, no lo hizo".

Fabio soltó una carcajada sarcástica, siendo aún más incisivo: "En la vida, muchas cosas no se solucionan con una simple llamada o armando un drama. Estoy saturado de trabajo y no tengo tiempo para seguir en este ciclo interminable; tú conoces perfectamente la situación de la familia Serrano".

No había nada más que discutir.

Se quedó de pie en su oficina, con una mano en el bolsillo: "Si te vuelve a buscar, repítele mis palabras tal cual. Es lo suficientemente lista para saber qué le conviene".

Dicho esto, Fabio guardó silencio, y hasta Bruno se quedó sin palabras.

Porque no había forma de rebatir los argumentos de Fabio.

Al final, Bruno soltó un suspiro.

Sus palabras finales dejaron entrever un último consejo: "Hermano, si tú la llamas de vuelta y viajas a Boston, no vas a perder tu prestigio. Solo te lo digo para que luego no te arrepientas, porque ella no la está pasando nada bien. Y, seamos sinceros, el que la dejó tirada para casarse fuiste tú, esa culpa la cargas tú".

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