Vanesa asintió: “Está bien”.
Luego, sin decir una palabra más, bajó la cabeza y empezó a limpiar.
Debido a su embarazo, Vanesa no era rápida, pero trabajaba de forma metódica.
Don Ricardo no la apresuró.
En ese momento, toda la atención de Graciela Galván y de Fabio estaba volcada sobre Giselle.
El doctor estaba en la habitación, curando las heridas de las quemaduras de Giselle.
Cualquiera con ojos podía ver que el estado de Vanesa era mucho más grave que el de ella.
Y cualquiera sabía también que Giselle lo había hecho a propósito.
Pero parecía que Fabio era ciego ante ello.
Don Ricardo siempre había tenido una buena impresión de Vanesa.
Si El Patriarca Serrano siguiera vivo, ella jamás habría terminado en esa situación.
Por eso, cuando los demás no miraban, Don Ricardo la ayudaba en lo que podía.
Vanesa lo sabía y, por supuesto, le estaba muy agradecida.
Tardó bastante tiempo en dejar relucientes la cocina y el comedor.
No había tenido ni un segundo para respirar cuando Graciela la llamó al dormitorio principal. Era para que atendiera a Giselle.
Lo hacían a propósito.
Era como mandar a la oveja directamente a la boca del lobo.
Durante todo ese tiempo, Fabio solo observó con total indiferencia.
Era una aprobación tácita, toleraba los abusos de Giselle.
Giselle aparentaba cortesía, pero no paraba de lanzarle indirectas y buscarle problemas a Vanesa.
Que si la leche estaba muy caliente...
Obligó a Vanesa a recalentar el vaso varias veces.
Al final, Giselle ni siquiera lo probó.
O, cuando la veía, le decía que el olor de su ropa le provocaba náuseas.
Por más que Vanesa se cambiara de ropa o se diera duchas, para Giselle nunca era suficiente.
Y Graciela siempre le daba la razón a Giselle.
No dejaba de lanzar comentarios venenosos en contra de Vanesa.
Los días de Vanesa en la familia Serrano se hacían cada vez más insoportables.
No podía levantarse tarde por la mañana y en la noche la atormentaban hasta la madrugada.
Y Fabio observaba todo desde la barrera.
Vanesa sabía que él solo esperaba a que ella se doblegara y le rogara compasión.

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