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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 350

Fabio mantuvo su rostro inescrutable: —Él está muy bien.

Pero en el fondo lo sabía perfectamente.

Vicente estaba muerto.

Ese día, después de que Vanesa lo viera.

La intención original de Fabio era mantener a Vicente con vida.

Al fin y al cabo, era solo cuestión de dinero.

Aunque estuviera en estado vegetativo, seguiría existiendo de esa forma.

Pero apenas Vanesa se dio la vuelta y se fue, Vicente falleció repentinamente.

Ni siquiera los esfuerzos de reanimación lograron salvarlo.

Por supuesto, Fabio no se lo contó a Vanesa, y tampoco veía la necesidad de hacerlo.

Vanesa simplemente lo miró fijamente.

El hecho de mencionar de repente a Vicente hizo que recuperara un poco la calma.

—Fabio, aún no me has dicho, ¿por qué Vicente de repente se puso así? Él siempre había estado muy estable. Y otra cosa, ¿por qué lo sabía Giselle? —preguntó, pronunciando cada palabra con detenimiento.

Fabio no respondió, solo se limitó a mirarla.

Vanesa tampoco tenía intenciones de retroceder.

Ambos estaban en un enfrentamiento silencioso.

—El agua se va a evaporar —dijo Fabio de pronto con indiferencia.

Le echó más agua a la olla y, con total naturalidad, apartó a Vanesa para continuar haciendo la sopa de ravioles.

Al ver esto, Vanesa frunció el ceño.

En realidad, ella ya sabía las respuestas a las preguntas que le acababa de hacer.

Pero aún quería escucharlo de su propia boca.

Sin embargo, la actitud que tenía ahora Fabio le dejaba claro que no iba a darle ninguna explicación.

Cualquier cosa que involucrara a Giselle...

Fabio siempre se pondría de su lado y velaría por sus intereses.

Vanesa bajó la mirada, esbozando una sonrisa cargada de burla.

Pero justo en ese momento, Fabio rompió el silencio.

Los ravioles ya estaban listos, los sirvió en un plato y les añadió la salsa.

—Giselle se enteró porque le preguntó al personal del sanatorio. Y ella conoce muy bien tu relación con Vicente. Además, como saliste tan apurada en ese momento, es normal que te lo contara.

La voz de Fabio se escuchó calmada.

Pero cada una de sus palabras estaba diseñada para defender a Giselle.

Aunque Vanesa lo sabía a la perfección.

Y luego se sentó frente a ella.

Le dio un sorbo a su café y continuó hablando.

—Es cierto que alguien fue a buscar a Vicente. Pero esa persona sufrió un accidente, así que por el momento me quedé sin la pieza clave —sorprendentemente, Fabio no se lo ocultó.

Al escuchar esto, las pupilas de Vanesa se dilataron al instante.

Ahora estaba aún más segura de que esa persona había sido enviada por Giselle.

Giselle mandó a alguien a provocar a Vicente.

Porque sabía que Vicente era su punto débil.

Si ella se resistía, Fabio la torturaría.

Era un efecto dominó perfecto.

Pero Vanesa sabía que Fabio jamás le creería.

—Vanesa —la llamó de repente.

Vanesa, que estaba rígida en su silla, no dijo nada.

—La familia Serrano tiene muchos enemigos, eso deberías saberlo muy bien. El testamento del abuelo tampoco es un secreto absoluto. Y si yo no consigo el paquete accionario, el Grupo Serrano se va a desestabilizar y esa gente aprovechará para atacar. Tu relación con Vicente tampoco es un secreto. Si lo analizamos a fondo, lo que le pasó a Vicente, en realidad, era algo que podíamos esperar.

Fabio terminó de hablar con tranquilidad: —Solo que a ambos se nos pasó por alto ese detalle.

—Ja... —al escuchar eso, Vanesa de repente soltó una carcajada.

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