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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 385

Contra todo pronóstico, Fabio no hizo el menor intento de apartarla; se quedó inmóvil, observándola en silencio.

—¡¿Acaso no tienes corazón, Fabio?! ¡Es tu propia hija!

Vanesa estalló en pura histeria:

—Si me odias, si tienes tanto rencor contra mí, ¡desquítate conmigo! ¡Mátame, tortúrame, destrúyeme si quieres! ¡Pero, ¿por qué le haces esto a tu propia carne y sangre?!

Sus gritos cargados de furia se fueron transformando en sollozos asfixiantes, dando paso a una desesperación total.

—Si ella supiera que su propio padre prefirió el dinero antes que salvarla... ¿te imaginas lo destrozada que estaría?

Las lágrimas le bañaban el rostro. De repente, aflojó su agarre, dio un traspié y retrocedió tambaleante.

Fabio extendió los brazos por instinto para sostenerla.

—¡No me toques! —gritó Vanesa, golpeando su mano con asco.

Aunque apenas podía mantenerse en pie, aunque el dolor físico la estuviera partiendo en dos, prefería desplomarse en el suelo antes que permitir que ese monstruo la volviera a rozar.

Sus miradas chocaron en el aire, cargadas de una tensión eléctrica. Y entonces, un silencio sepulcral lo envolvió todo.

Hasta que Vanesa, frente a todos los presentes, se dejó caer de rodillas a los pies de Fabio.

—Fabio, te lo ruego... Sálvala, por favor —suplicó con una voz tan rota que partía el alma. Sus manos temblorosas se aferraron a los pantalones del hombre, implorando piedad.

—Te lo suplico, sálvala. Ella no tiene la culpa de nada. Al menos dale la oportunidad de intentar vivir. ¡Por favor!

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