Entrar Via

EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 490

El cielo apenas comenzaba a clarear, así que nadie prestó atención al auto de Vanesa, estacionado a un lado de la vía.

Y entonces la vio. La lujosa furgoneta de Giselle apareció en el camino. Vanesa encendió el motor de nuevo. Sus ojos se afilaron, enfocándose directamente en ella.

Condujo despacio, siguiendo de cerca a la furgoneta, hasta llegar a la terminal de salidas. Cuando la furgoneta se detuvo, la asistente bajó de inmediato.

Entonces, Giselle salió del vehículo con paso elegante. Llevaba unos pantalones largos, una camiseta ajustada y una capa ligera encima. Tenía el cabello recogido de forma casual y llevaba un cubrebocas. Era imposible encontrarle un defecto desde cualquier ángulo. Sin duda, era una mujer hermosa. Pero también era una serpiente venenosa.

Vanesa la observó en completo silencio.

Mientras Giselle caminaba hacia la entrada principal, el guardaespaldas y la asistente se adelantaron unos pasos para dejarle espacio a los fotógrafos. Ese era el ritual de Giselle cada vez que viajaba: asegurarse de que los paparazzi le tomaran fotos para publicarlas en los portales de chismes y alabar su 'gran estilo' y 'elegancia'. Era una técnica publicitaria infalible para mantenerse en la cima.

En muchas ocasiones, incluso incluía a Fabio Serrano en el espectáculo, para vender la imagen de la pareja perfecta. Vanesa conocía todos sus trucos a la perfección. Después de todo, Fabio y Giselle habían estado jugando al romance durante años, y Vanesa había sufrido en silencio por cada uno de ellos.

Con el tiempo, todo ese dolor había echado raíces profundas en su alma.

Vanesa bajó la mirada por un segundo. Cuando volvió a alzarla, sus ojos estaban sumidos en una oscuridad total.

Metió la marcha. El frente de su auto apuntaba directamente hacia Giselle.

Pisó el acelerador a fondo. El auto salió disparado como un misil hacia su objetivo.

Las personas alrededor quedaron petrificadas, incapaces de procesar lo que estaba a punto de ocurrir. Giselle abrió los ojos de par en par, paralizada por el pánico. A través del parabrisas, pudo ver el rostro de Vanesa.

Era un rostro espantosamente sereno, pero lleno de una determinación letal. Ya no quedaba rastro de la mujer sumisa que siempre había sido. Esa visión hizo que el corazón de Giselle se encogiera de puro terror.

—¡No...! —gritó Giselle con todas sus fuerzas.

Pero ya era demasiado tarde.

El auto de Vanesa impactó de lleno contra ella. El golpe brutal lanzó a Giselle rodando por el suelo de la acera. El frente del auto terminó estrellándose con violencia contra las puertas de cristal de la terminal.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ