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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 506

Seguramente era el remordimiento lo que la obligaba a mantener un perfil bajo.

Por eso, la existencia de Santiago Serrano fue sepultada bajo un manto de silencio.

De vez en cuando, los paparazzi lograban captar alguna foto lejana de Fabio cargando al niño, pero antes de que la noticia pudiera hacerse viral, el equipo de relaciones públicas la borraba de internet como si nunca hubiera existido.

Mientras tanto, a miles de kilómetros de distancia.

Julián esperaba estoico afuera de la sala de emergencias.

La persona que se debatía entre la vida y la muerte en el interior era Vanesa.

Pero no estaban en Jalapa, sino en Monterrey.

Meses atrás, había sido Vanesa quien había solicitado ver a Julián en la cárcel, bajo un secreto absoluto.

Por eso, burlando todos los ojos y oídos de Fabio, Julián había aparecido en su celda en plena madrugada, como un fantasma.

Cuando la vio, Vanesa lucía apagada.

Pero Julián logró captar un levísimo destello en sus ojos.

A diferencia de la profunda apatía de sus primeros días de encierro, parecía albergar una chispa de esperanza.

Sin querer arruinar el momento, Julián esperó en silencio.

Fue Vanesa quien habló primero: —Sácame de aquí.

—Hecho —respondió Julián sin dudarlo—. Espera mis instrucciones.

—Lo antes posible —remarcó Vanesa.

Julián la miró con cierta curiosidad.

Y Vanesa, sin rodeos, soltó la bomba: —Estoy embarazada.

La confesión, dicha con tanta naturalidad, golpeó a Julián como un balde de agua fría.

Sabía de sobra que el niño era de Fabio.

Pero también entendía que ese bebé era el salvavidas de Vanesa.

Le había devuelto las ganas de vivir a una mujer que estaba a punto de rendirse.

Ante eso, Julián jamás se atrevería a negarle ayuda.

Movió sus piezas con maestría.

Planificó cada detalle sin levantar ni la más mínima sospecha.

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