—Vanesa, ¿quién te dio el derecho de ocultarme tu embarazo y venir a abortar a mis espaldas? —rugió, mirándola con una furia desmedida.
Para él, ella había perdido por completo el juicio.
Todas las líneas que antes no se atrevía a cruzar, ahora las había pisoteado sin miramientos.
Y lo peor era que lo hacía con una desfachatez que lo volvía loco.
¡Cómo se atrevía!
—¿Por qué lo abortaste? ¿Como no podías llamar mi atención ni ganarle a Giselle, decidiste usar esto para chantajearme? —Fabio ya la había juzgado y sentenciado.
—¡Vanesa, eres una cualquiera! ¡La que debería estar muerta eres tú!
Al final, perdió por completo los estribos.
Ahí mismo, en medio del pasillo del hospital, le gritó con todo el desprecio del mundo.
Sin embargo, Vanesa se mantuvo sorprendentemente tranquila.
Al escuchar sus reproches, de pronto comprendió algo.
Fabio le había arrojado el sobre en la cara con tanta violencia que el borde del papel, afilado como una cuchilla, le cortó la mejilla.
La sangre comenzó a brotar.
Pero a Vanesa no le importó. Se agachó a recoger el papel y lo entendió todo al instante.
Había tomado el análisis equivocado. Esa Vanesa no era ella; era alguien con su mismo nombre y apellido.
Solo que esa mujer había venido a revisión tras un aborto.
Mientras que ella solo venía a un chequeo de rutina.
Era un simple malentendido, pero para Vanesa resultó ser una bendición disfrazada.
Decidió seguirle el juego y aceptar la acusación.
Ya estaba acostumbrada a que Fabio siempre la declarara culpable de todo.
En la mente de él, pasara lo que pasara, el error siempre sería de ella, nunca suyo.
Pero aunque estuviera acostumbrada a cargar con culpas ajenas, el dolor seguía siendo punzante.
—Sí, me embaracé, pero el bebé ya no existe —respondió Vanesa, clavando su mirada fría en él.
Ni siquiera se molestó en limpiarse la herida de la cara; la sangre se secó rápidamente.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ