Entrar Via

El juguete del abogado romance Capítulo 195

Soltarla fue una verdadera tarea, pero Cristian lo hizo, asintiendo suavemente para no asustarla.

—Tranquila. Ya lo llamaré.

Sus ojos recorrieron por última vez la figura temerosa de Estefanía antes de caminar hacia la puerta y pedir atención de un especialista.

Lo que temía se estaba cumpliendo: ella no lo recordaba.

Pero estaba despierta.

Viva.

Respirando.

¡Maldita sea, estaba con él!

En este punto nada más importaba.

Si le tocaba enamorarla de nuevo, entonces lo haría. Esta vez se aseguraría de hacer las cosas bien.

Tras una serie de preguntas por parte del doctor, la conclusión fue simple:

—No hay de qué alarmarse, es un bloqueo selectivo bastante común —le explicó el médico en el pasillo—. Recuerda su nombre, su pasado, a sus padres y a su hermano perfectamente. El trauma y el coma solo han borrado un tramo específico. Necesita tiempo y paciencia para reconectar con esa etapa perdida.

Cuando Cristian volvió a entrar en la habitación, ella ya no estaba tan temerosa.

Estefanía se encontraba sentada en la cama, aparentemente lúcida.

—Me dijeron que tú me trajiste al hospital... —empezó ella, mirándolo con curiosidad—. ¿De dónde nos conocemos?

Cristian arrastró una silla hasta dejarla a una distancia prudente.

—La historia es larga —respondió sin saber muy bien qué cosas decir y cuáles no.

Ella desvió la mirada un segundo, frotándose la frente con torpeza antes de volver a clavarla en él.

—¿Conoces a mi hermano también? ¿Por qué no está aquí?

—Haré que venga mañana —le prometió de inmediato.

—Espera... —dijo ella de pronto, deteniéndose en seco, con los ojos muy abiertos—. Es cierto, él no puede venir... ¿Cómo es que me dejaron salir? Yo no debería estar aquí... Debería estar en el orfanato.

Ante su repentina agitación, a Cristian no le quedó más remedio que decirle la verdad:

—En realidad no. Ya no estás ahí. Recién cumpliste veintiún años... Y tu hermano también es mayor de edad.

Para Estefanía aquello fue un shock: abrió la boca como un pez balbuceando palabras ininteligibles. Verla perdida fue bastante adorable; quizás sus ojos revelaban su fascinación porque la mujer no tardó en sonrojarse.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El juguete del abogado