Entrar Via

El juguete del abogado romance Capítulo 205

—Voy a estar aquí afuera, en el pasillo... Cualquier cosa que necesiten, solo me llaman —murmuró la enfermera en voz baja antes de cerrar la puerta con lentitud.

El silencio que siguió fue absoluto, tan espeso que Estefanía llegó a creer que la chica estaba dormida.

Con un movimiento cuidadoso, hizo girar los aros de la silla para acercarse un poco más a la cama, mientras decía:

—Quizás no me recuerdas... pero soy la hermana de Javier.

Ella tampoco respondió a eso, aunque pudo sentir en la forma en que apretaba las sábanas que de alguna manera u otra había despertado su interés.

—De verdad lamento tanto, tanto lo que te ocurrió... —tragó saliva, sintiendo un nudo en la garganta—. Sé que no somos muy cercanas, pero quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea. Estoy dispuesta a ayudarte en todo de ahora en adelante... no estás sola.

Estefanía esperó algunos segundos más sin decir nada, pero comprendió al fin que incomodaba.

—Si algún día quieres hablar con alguien o necesitas cualquier cosa, búscame —expresó con la voz a punto de quebrarse—. Dejaré mi número de contacto con la enfermera antes de irme.

Con un suspiro, estiró los brazos para hacer girar la silla, pero, justo cuando se disponía a dar la vuelta, Maya se enderezó lentamente sobre la cama.

La chica se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, arrastrando las mangas de la bata del hospital antes de alzar la vista.

Su aspecto era verdaderamente lamentable.

La tristeza que reflejaban sus ojos le rompió el corazón en un segundo.

—Espera... —rogó con un susurro rasposo que apenas y logró atravesar el aire.

Estefanía frenó de inmediato y la miró de frente, con el corazón apretado.

Era una jovencita preciosa que, en condiciones normales, hubiera irradiado una luz difícil de ignorar. Pero ahora, sus ojos estaban demasiado rojos e hinchados, dándole un aspecto que lo único que provocaba era acortar la distancia y rodearla con sus brazos.

Maya tragó saliva, luchando contra el temblor de sus labios antes de preguntar:

—¿Cómo... cómo está él?

Estefanía supo de inmediato que se refería a Javier y quiso tranquilizarla.

—No te preocupes por él, Maya —respondió, recordando su conversación con Cristian—. Está bien. Los abogados ya están trabajando en eso y te aseguro que muy pronto estará libre.

Maya la contempló con fijeza unos segundos más antes de asentir en silencio, aparentemente incapaz de articular más palabras.

Estefanía no quiso que la conversación muriera allí.

Eligió las palabras con pinzas, buscando ofrecerle una pequeña ventana hacia el futuro, algo que la sacara aunque fuera por un instante de las cuatro paredes de esa habitación.

Capítulo 205 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El juguete del abogado