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El Marido que no supo perder romance Capítulo 136

—¡Tenemos a los ganadores del primer lugar! ¡Es la familia de nuestra querida Valentina! —anunció el presentador por el micrófono.

Valentina se bajó de la espalda de Nerón y corrió con los brazos abiertos hacia Gretel, con sus mejillas sonrojadas.

—¡Mami! ¡Ganamos el primer lugar!

Gretel se agachó para recibirla y la envolvió en un abrazo. Pegando su frente con la de su hija, le sonrió:

—Sí, mi Vale es la mejor.

Nerón estaba de pie a un lado, con una mano en el bolsillo del pantalón, y los ojos detrás de sus gafas se curvearon en una sonrisa.

Esta sensación era verdaderamente agradable.

El sol bañaba a los tres, creando una imagen hermosa; no eran una familia, pero se veían mejor que una.

Rosendo cruzó la línea de meta y se detuvo, de pie a un par de pasos de ellos, con una expresión inalterable.

Thiago ladeó la cabeza y lo miró:

—Papi, ¿perdimos?

—Sí.

Thiago hizo un puchero, pero enseguida se distrajo con unos globos que estaban a la orilla del patio.

Catalina cruzó la meta respirando con dificultad. Arreglándose el vestido y el cabello de forma atropellada, levantó la cabeza y, por accidente, vio que la mirada de Rosendo estaba fija en Gretel.

En ese mismo instante, el presentador le entregaba el premio del primer lugar a Valentina: un estuche de edición limitada con libros interactivos y una pluma parlante.

Valentina abrazó el estuche y dio las gracias feliz, dando vueltas. Nerón estiró los brazos a su lado para cuidarla, preocupado de que se fuera a caer.

Los ojos de Rosendo se oscurecieron aún más.

Su reacción no pasó desapercibida para Catalina. Apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron dolorosamente en las palmas de sus manos.

¡En ese momento sentía que era una completa burla!

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