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El Marido que no supo perder romance Capítulo 158

Magda lo tenía clarísimo: Ginny era una eminencia en el área del trastorno de estrés postraumático y la paranoia. ¡Si ella aceptaba redactar el texto y Magda lo firmaba como suyo, la publicación en la Revista Europea de Psicotraumatología estaba cien por ciento garantizada!

El corazón de Gretel se hundió. Frunció ligeramente el ceño, cerró el expediente y lo deslizó de vuelta hacia ella.

Había creído que Magda solo quería que le echara un vistazo a su investigación y le diera algunas sugerencias, pero jamás se imaginó que se atrevería a pedirle algo así...

—Lo siento, pero me temo que no puedo ayudarte con esto.

Magda no se esperaba que, tras haber sido tan directa, la rechazaran con semejante frialdad. Su sonrisa se congeló al instante.

—Ginny, nos conocemos desde hace tantos años, ¿y no puedes hacerme este pequeño favor?

—Si involucra fraude académico, entonces no hay manera de que lo haga.

La temperatura entre ellas cayó en picada.

Magda se le quedó mirando fijamente unos segundos, luego se recargó despacio en el respaldo de su silla, con una expresión ilegible.

—Está bien.

Gretel dio por hecho que la relación de amistad había llegado a su fin y estaba a punto de despedirse, cuando Magda volvió a sonreír y dijo:

—Acabo de remodelar mi consultorio, y ya que vienes desde tan lejos, ¿no quieres pasar a verlo?

Llevaban años siendo amigas. Gretel pensó que tal vez Magda solo había tenido un momento de estupidez y, bajando sus defensas, aceptó la invitación.

Unos quince minutos después, Gretel estaba sentada bebiendo té en la sala de espera de la clínica de Magda.

La mujer le había prestado unos cuantos documentos para que pasara el rato mientras ella se excusaba para ir al baño.

Justo cuando Gretel estaba más absorta en la lectura, unos golpes bruscos resonaron en la puerta principal.

Antes de que pudiera reaccionar, la puerta fue empujada con violencia.

Dos policías de Sevaros irrumpieron en el lugar. Uno de ellos le mostró una placa y soltó una ráfaga de frases en inglés a toda velocidad.

Gretel estaba en completo shock. Cuando intentó dar una explicación, Magda apareció de la nada.

Cuando la policía le dijo que contactara a alguien que pudiera pagar su fianza, la única persona en la que pudo pensar fue en él, ya que habían volado juntos hasta ese lugar.

En ese momento, la apariencia de Gretel daba lástima: gran parte de su cabello estaba suelto y revuelto, y su rostro carecía de color, no sabía si por el frío o por el terror. Tenía los puños apretados con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.

Rosendo, vestido con un refinado abrigo de lana oscuro, frunció el ceño imperceptiblemente al verla en ese estado. Por sus profundos ojos oscuros cruzó una tormenta de emociones indescifrables.

—Ya le entregué las cintas de las cámaras de seguridad a la policía. Ellos se encargarán de limpiar tu nombre.

Gretel se quedó paralizada y una solitaria lágrima resbaló por su mejilla.

Lo había llamado hacía dos horas, y al no verlo aparecer en todo ese tiempo, dio por hecho que la iba a abandonar a su suerte.

No tenía idea de que, en todo ese lapso, él había estado buscando las grabaciones de seguridad...

Poco después rindió su declaración, firmó unos papeles, confirmó su identidad y la policía de Sevaros le devolvió sus pertenencias.

Una vez superada la burocracia, por fin pudo seguir a Rosendo a la salida de la estación policial.

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