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El Marido que no supo perder romance Capítulo 162

—Mejor no voy, en un rato tengo que...

—Tienen en exhibición una enorme colección de documentos originales sobre psicología criminal de Europa del Este —la interrumpió Rosendo. Su ritmo al hablar no era rápido, pero sonaba peligrosamente persuasivo.

Gretel se quedó sin palabras.

Ciertamente, necesitaba acceder a esos archivos.

Al grupo de investigación de su mentor, el Dr. Aurelio Blanco, le faltaba justo esa parte de la bibliografía, y conseguir los originales en su país era imposible.

Solo dudó un segundo antes de aceptar.

***

La Biblioteca Nacional del país Sevaros era un antiguo edificio de estilo barroco. Con su enorme cúpula y su iluminación suave, la atmósfera interior hacía que cualquiera se sintiera invadido por una profunda paz.

Gretel encontró los materiales que necesitaba en la sección de archivos del tercer piso. Con los ojos brillantes de emoción, eligió cinco tomos gruesos y se sentó en el área de lectura.

Rosendo se sentó frente a ella. Al ver su entusiasmo, su mirada se suavizó por un momento.

Tenía una laptop a su lado, y en la pantalla se veía el borrador de un contrato que Zacarías Quiroga le acababa de enviar.

Separados por el escritorio, cada uno se concentró en lo suyo. Ninguno de los dos rompió el silencio.

El tiempo pasó volando.

Dos horas después, ambos salieron de la biblioteca.

Ese día Gretel llevaba un abrigo de plumas color beige con corte a la cintura. Estaba bien abrigada, aunque el frío le había dejado la punta de la nariz un poco roja.

—¡Rosendo!

Una voz familiar y cargada de sorpresa sonó a sus espaldas.

Ambos detuvieron sus pasos y se giraron para mirar.

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