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El Marido que no supo perder romance Capítulo 7

Gretel se detuvo y soltó una carcajada amarga.

—Pensé que mis padres ya le habían aclarado esa duda al señor Almenar.

Los verdaderos padres de Valentina habían muerto en un accidente. Cuando Gretel la encontró, era apenas un bebé a punto de ser enviada a un orfanato. Sintiendo una profunda compasión, decidió adoptarla.

Rosendo la observó por unos segundos, apagó el cigarro y caminó hacia ella con pasos largos.

—Estábamos intentando tener un hijo. Había posibilidades. Y la edad de la niña coincide. Es natural que dude.

Rosendo la miró con esa actitud prepotente de quien está acostumbrado a mandar.

—Tengo los medios para investigarlo, pero quería escucharlo de ti.

Gretel respiró profundo para controlar su irritación y lo miró a los ojos.

—No lo es.

»No me interesa darte explicaciones sobre su origen. Puedes investigar lo que quieras. Pero piénsalo un momento: considerando lo mucho que mis padres adoran a Catalina, si Vale realmente fuera tu hija, nos habrían escondido en el rincón más remoto del planeta antes de dejarnos aparecer para arruinarles su matrimonio.

Cruzó los brazos y dio un paso hacia él, con una sonrisa helada.

—Además, ¿de dónde sacas tanta seguridad para pensar que yo tendría el hijo de un marido que me fue infiel?

La temperatura a su alrededor pareció caer drásticamente.

Rosendo la miró con severidad, manteniendo un silencio sepulcral.

En medio de la tensión, la voz de Catalina resonó desde el piso de abajo:

—¡Rosendo, el desayuno está listo! ¡Baja!

Gretel miró por encima del hombro de él y vio a Catalina en el jardín cargando a Thiago. Estaba mirando hacia la terraza con una evidente tensión en el rostro.

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