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El Marido que no supo perder romance Capítulo 80

Apenas Gretel se había detenido, Eulalia rompió el silencio.

—Gretel, ¿qué está pasando exactamente entre Rosendo y tú?

La mano con la que Gretel sostenía su termo se congeló.

—Catalina se pasó toda la noche de ayer llorando. ¿No te das cuenta de que su estado no soporta sobresaltos? Le ha costado mucho esfuerzo llegar hasta donde está hoy con Rosendo...

—Rosendo y yo no tenemos ningún tipo de relación.

—¿Ningún tipo de relación? —El tono de Eulalia se mantenía bajo, pero cada sílaba era un cuchillo afilado—. Llevarte a tu hija y salir a comer a escondidas con el marido de otra, ¿a eso le llamas "ningún tipo de relación"? Gretel, dime una cosa... ¿Desde cuándo agarraste esta asquerosa maña de comportarte como una amante rompehogares?

La puerta de la sala de descanso no estaba bien cerrada.

Sus palabras llegaron a oídos de dos enfermeras que pasaban por el pasillo. Ambas detuvieron su marcha al instante, presas del chisme.

Gretel se quedó inmóvil, pero la fuerza de sus dedos sobre el termo aumentó drásticamente, volviendo sus nudillos casi transparentes.

Obligándose a sonar serena, bajó el tono de voz; no había la más mínima alteración en ella.

—Mamá, ¿ya terminaste?

—¡No, no he terminado! —Eulalia dio un paso hacia delante; su voz denotaba una amarga decepción—. Gretel, tú te dedicas a la salud mental, siempre he creído que eres una muchacha inteligente que comprende la realidad de las cosas.

—Tú tuviste tu historia con Rosendo en su momento, pero él ahora es el esposo de tu hermana. Y tú, mejor que nadie, conoces el delicado estado en el que se encuentra ella. No importa lo que haya pasado entre ustedes dos antes, eso ya es agua pasada. Acercarte a él ahora... si la gente se entera...

—¿Si se enteran de qué? —Gretel levantó el rostro; sus ojos lucían tan claros como glaciares—. ¿De qué andan diciendo que Gretel acosa al marido de otra mujer?

Eulalia se atragantó con sus propias palabras.

—Mamá, ¿acaso ni por un segundo se te ocurrió preguntarme cómo sucedieron las cosas en realidad? —El tono de Gretel era constante; lo único que la delataba era la forma en que sus dedos estrujaban su termo y su respiración, cada vez más incontrolable.

—No me interesa cómo sucedieron las cosas —Eulalia aferró su bolso con fuerza; la irritación desfiguraba su elegante rostro—. ¡Solo mantente alejada de él y punto!

—Yo fui la que propició que se divorciaran para devolverle a Rosendo a Catalina. Si tienes algún resentimiento, descárgalo contra mí, pero no le hagas daño a ella, ¡y mucho menos intentes codiciar a las personas y las cosas que no te pertenecen!

Capítulo 80 1

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