Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 367

Capítulo 367

-Gracias por la cena -dijo Selena con cortesía.

Después de lo que Selena consideró una velada bastante exitosa, que además le había dado una excusa legítima para acercarse más a la familia Miller a través de la educación de Eli, la reunión terminó. Se despidieron de los anfitriones.

-Cuídense -dijo Riana con una sonrisa tenue.

Pero su expresión se congeló cuando Eli, de pronto, dio un paso al frente.

La niña la rodeó en un abrazo breve, con una sonrisa radiante.

-Abuelita, gracias por la cena.

-Cla-claro, Eli -respondió Riana, esforzándose por aparentar serenidad.

Luego Eli se acercó a Nathan, aunque sus pasos eran notoriamente rígidos.

-Eh... gracias, abuelito, por elegirme una escuela.

Voy a esforzarme mucho cuando empiece.

Nathan la estudió con detenimiento. Sus ojos,

oscuros, casi perturbadoramente puros, tenían una suavidad capaz de despertar compasión en cualquiera que los mirara. Y sin embargo, muy en el fondo, Nathan no encontraba ni una sola huella de Chase en esa niña.

-Sí, da lo mejor de ti. Estoy seguro de que puedes, Eli. -Sonrió y le dio una palmadita en la cabeza-.

Lleguen a casa con bien y descansen.

El auto avanzó despacio por el portón de los Miller, y las cálidas luces del jardín se fueron diluyendo en destellos tenues en la ventanilla trasera. Eli iba sentada con los dedos firmemente entrelazados, la tensión aún marcada en la cara después de una velada cargada de formalidades.

-Mamá -llamó en voz baja, mirando a Selena, que parecía disfrutar del paisaje que pasaba al otro lado de la ventana.

El llamado suave hizo que Selena se volteara y le prestara atención.

-¿Qué pasa?

-El abuelo dijo que iré a Saint Loisse. Pero...

¿podemos visitar Saint SunRise mañana de todas formas?

Selena sonrió con dulzura, con una de esas sonrisas capaces de disipar las sospechas de los demás.

-Por supuesto que sí, cariño. Mami te lleva. No hay ninguna regla que diga que no podamos visitarla.

Puedes recorrer los salones, las instalaciones... y decidir si es un lugar al que algún día te gustaría asistir. Todavía tienes dos semanas antes de empezar en Saint Loisse.

Eli asintió con entusiasmo.

-Quiero ver la escuela donde trabajaba papá.

-¿Es... demasiado para mami? -La voz de Eli apenas se alzó por encima de un susurro.

Selena le tomó la mano a sú hija y se la acarició con una calidez tan bien fingida que casi parecía real.

-Claro que no, cariño. Mami jamás dudaría cuando se trata de ti. Es solo que... hay personas que sacan conclusiones demasiado rápido. No entienden de verdad cuánto estoy dispuesta a luchar por ti.

Eli se quedó callada, perdida en sus pensamientos.

-No voy a decepcionar a mami... ni al abuelito, ni a la abuelita. Aunque estudie en otra parte, ya estoy muy agradecida.

La sonrisa de Selena vaciló y se desvaneció por un segundo, lo justo para que un brillo frío le destellara en los ojos antes de borrarlo con una suavidad bien practicada.

-Tienes razón. Y, por eso mismo, demuestra lo

que vales con todos los logros que puedas conseguir en la escuela. Puedes hacerlo por mí, ¿no?

-Por supuesto. -Eli asintió con entusiasmo.

-Bien. Porque así es como vas a demostrar que mereces un lugar en la fundación de tu padre, cariño-dijo Selena, mirando al frente-. Saint SunRise es la escuela de élite número uno de Solaviz. Depende de la fundación que construyó tu papi. Es una institución poderosa: sus egresados ganan becas en el extranjero todos los años. Tienes que entrar a esa escuela no por lástima, sino por tu propio mérito.

Eli se mordió el labio inferior.

-Lo voy a intentar, mamá.

-Bien. Sé que puedes.

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad