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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 856

Las luces de la residencia de los Evermont seguían encendidas, aunque la mayoría de los invitados se había marchado hacía rato. El ambiente en el estudio de Silas distaba mucho de la elegancia y la hospitalidad que él había mostrado durante toda la velada.

La copa de cristal que había usado para atender a los invitados yacía descuidada sobre el escritorio. Silas ya se había quitado el saco, y la corbata, que solía llevar impecable, le colgaba floja del cuello. Llevaba las mangas de la camisa arremangadas hasta los codos; ya no se veía tan pulcro como cuando atendía a los invitados.

De pie frente a él, Falcon mostraba una actitud igual de sombría.

Ninguno habló durante un momento. El silencio entre ellos era opresivo y tenso. Por primera vez desde que pusieron en marcha su meticuloso plan, debían aceptar la realidad de que a los dos los habían humillado esa misma noche.

—Fracasaste —dijo Silas con frialdad.

Falcon alzó la cabeza.

—Lo sé.

—No. —Silas se apartó de la ventana—. Todavía no entiendes lo mucho que fracasamos esta noche. —La mirada se le endureció al acercarse al escritorio—. No solo no lograste acercarte a Naomi; hiciste que se alejara todavía más.

A Falcon se le tensó la mandíbula. Odiaba esa realidad. Desde que conoció a Naomi, la chica siempre le había tenido miedo. Pero esa noche fue diferente; ese miedo se había convertido en rechazo.

Por primera vez, Falcon se dio cuenta de algo que lo frustraba todavía más. Naomi ya no lo evitaba por miedo, sino porque no lo quería cerca. Esa pequeña diferencia resultó ser mucho más dolorosa para su orgullo.

—Chris Miller. —El nombre salió de la boca de Falcon como una maldición.

Silas rio con desprecio.

—Chris no es más que una molestia.

—No. —Falcon negó—. Es más que eso.

Recordó cómo Chris se había plantado al lado de Naomi y, sin dudarlo, le había arruinado cualquier oportunidad. También recordó que Naomi le permitió hacer todo eso y, al final, reconoció el compromiso delante de todos.

Solo recordarlo hacía que a Falcon le dieran ganas de romper algo.

—A mí no me importa Chris —dijo Silas mientras se sentaba despacio en su silla—. El que me preocupa desde el principio es Cale.

El silencio volvió a adueñarse del estudio, pues ambos sabían que mientras Cale estuviera al lado de Naomi, ninguno de sus planes avanzaría con facilidad. Ese hombre era demasiado precavido, demasiado sereno, jamás actuaba a la ligera y resultaba mucho más peligroso de lo que aparentaba.

—Estoy harto de verlos siempre a su alrededor. Chris, Cale, incluso esa mujer. Como si pudieran protegerla de todo.

—Entonces tenemos que apartar a Naomi de su protección —respondió Silas con una sonrisa.

Esas palabras hicieron que Falcon clavara la mirada en Silas.

—¿Tienes una idea?

Silas sonrió mientras abría una carpeta de documentos que acababan de dejar sobre su escritorio.

—Hace unas horas recibí un informe. Chris regresará a Solaviz en unos días.

Falcon entrecerró los ojos.

—¿Chris?

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