El trayecto hacia la universidad transcurría en calma, y la mayor parte de la conversación entre Naomi y Lydia giraba en torno a las actividades en las que Naomi podría participar más adelante.
La suave vibración del celular de Naomi interrumpió la charla. El mensaje entrante la hizo preguntarse quién le escribiría tan temprano.
Al abrirlo, vio que era de Chris.
“Avísame en cuanto termines la inscripción. Te llamo cuando salga del trabajo”.
Naomi se quedó mirando el breve mensaje unos segundos, con una sonrisa. Le sorprendió lo seguido que pensaba últimamente en aquel hombre fastidioso. Ya habían intercambiado suficientes mensajes como para darse cuenta de que, desde que él regresó a Solaviz, se comunicaban sorprendentemente bien.
Antes de que pudiera escribir una respuesta, Lydia, que la había estado observando todo ese tiempo, ya sonreía divertida con un brillo pícaro en los ojos.
—¿Estás leyendo un mensaje de Chris?
Naomi se sobresaltó, bloqueó el celular a toda prisa y lo guardó con torpeza en su bolso.
—No.
—Ah, ¿sí? Tu cara dice lo contrario.
—Solo estaba... mirando la hora.
Lydia se rio ante la turbación de la muchacha.
—En ese caso, el reloj de tu celular ha de ser muy guapo.
—¡Señora Lydia!
Naomi se sonrojó hasta las orejas, y Lydia se rio aún más ante aquella reacción tan tierna.
Las conversaciones distendidas y las risas volvieron a llenar el auto, en marcado contraste con la tensión que empezaba a surgir en el asiento delantero. En el asiento del copiloto, Trent se mantenía erguido y vigilaba los espejos laterales con creciente atención.


Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...