Al notar que la miraba fijamente desde hacía demasiado rato, un rubor cubrió las mejillas de Naomi.
—¿Qué? ¿Hay algo malo con mi ropa?
Chris se aclaró la garganta y desvió la mirada para recobrar la compostura antes de volverse con una sonrisa.
—No. Es perfecta. Vamos.
Lydia y Cale los acompañaron hasta la terraza delantera. En cuanto el auto en el que iban Chris y Naomi salió de los terrenos de la mansión y desapareció tras el portón principal, Cale dio media vuelta. Con paso firme, cruzó la sala hacia donde estaban Vincent y Trent, que parecían enfrascados en una conversación seria.
—Trent —lo llamó Cale con tono seco.
—¿Sí, señor Miller? —Trent se enderezó y le prestó toda su atención.
—Prepara un auto. Mantén una distancia prudente y síguelos por detrás. Asegúrate de que no noten tu presencia, en especial Chris —ordenó Cale sin dudar.
La fiesta de anoche en la residencia de los Evermont confirmó que el siguiente movimiento del enemigo podía venir de cualquier dirección, y Cale no tenía la menor intención de correr el más mínimo riesgo.
Trent se inclinó obediente sin hacer demasiadas preguntas.
—Entendido, señor.
Al ver que Trent salía de prisa a cumplir la orden, Lydia, que había permanecido al lado de Cale todo el tiempo, no pudo contener la risa. Sacudió la cabeza mientras se cruzaba de brazos y miraba a su esposo con ojos juguetones.
—Por Dios, Cale —se burló Lydia entre risas, con una voz alegre que llenó la sala—. Eres demasiado sobreprotector. Solo van a ver universidades, ¿y de verdad mandas a Trent a espiar a tu propio hermano?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...