Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 885

Varias horas antes, Silas y Falcon ultimaban el plan que sumiría a Portclair en caos.

Un viejo almacén en la zona portuaria permanecía envuelto en un silencio opresivo. Las luces tenues que colgaban del techo proyectaban un resplandor amarillento sobre el suelo de concreto. En medio del lugar, varios hombres de aspecto feroz hacían guardia en silencio.

Nadie hablaba, ya que ninguno se atrevía a romper el silencio antes de que el hombre parado al fondo del recinto diera sus órdenes.

Silas observaba con atención un gran mapa de Portclair extendido sobre la larga mesa. Sus dedos se deslizaban despacio por las rutas marcadas que conectaban el centro de la ciudad, el distrito universitario y el viejo puerto, al suroeste.

Falcon, de pie a su lado, observaba el minucioso análisis con creciente impaciencia.

—¿Todavía estás revisándolo? —preguntó.

Silas mantuvo la vista fija en el mapa unos instantes antes de alzar la mirada hacia Falcon.

—Me estoy asegurando de que no haya ni un solo error.

Falcon chasqueó la lengua; la respuesta le parecía demasiado precavida.

—Tus hombres están listos. La ruta ya quedó asegurada y a todos los autos del operativo se les colocaron matrículas falsas.

—Eso no es suficiente —interrumpió Silas mientras cerraba con firmeza la delgada carpeta a su lado—. Mientras mi rival sea Cale, la palabra “suficiente” no existe en mi diccionario.

Falcon exhaló despacio. Lo que de verdad le disgustaba de Silas era su costumbre de analizarlo todo hasta el más mínimo detalle. Sin embargo, debía admitir que era precisamente esa naturaleza analítica la que hacía que Silas casi nunca fallara al ejecutar sus grandes planes.

Y Falcon esperaba que este plan tampoco fallara.

—Cuando las capturemos —dijo Falcon mientras se cruzaba de brazos y miraba a Silas con curiosidad—, ¿por qué tenemos que separarlas?

Silas volvió a desdoblar el mapa sobre la mesa sin alterar su expresión serena. Esta vez, la punta de su dedo índice señaló un punto aislado cerca del puerto.

—Lydia.

Un instante después, su dedo se movió hacia el norte, a un lugar totalmente distinto.

—Naomi. Ya deberías saber la respuesta, don Falcon.

Falcon lo observó con intriga, a la espera de una explicación más detallada. Silas le devolvió una mirada fría y calculadora.

—Si las mantenemos en el mismo lugar, a Cale le bastará con desplegar todos sus recursos para dar con un único punto.

Tras una breve pausa, Silas continuó.

—Si las separamos —dijo mientras deslizaba despacio el dedo por el mapa para señalar dos rutas opuestas—, tendrá que dividir su atención y seguir ambas rutas al mismo tiempo. Y ahí es donde podremos destruirlo.

O nosso preço é apenas 1/4 do de outros fornecedores

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad