Entrar Via

El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 291

Al encontrarse con la mirada sorprendida de Sofía, Ivana se tocó la nariz con incomodidad, pero tras pensarlo un segundo, terminó por quitarle importancia.

En Olivetto, ¿quién iba a reconocer a alguien como ella? Además, aquí nadie la conocía, así que, ¿qué más daba?

Aun así, en el fondo sentía una incomodidad que no podía ignorar, así que toda su rabia la descargó contra Sofía:

—¡¿De verdad quieres matarme de un coraje?! Yo te di la vida, te crié, ¡y ni hablar de que no tienes ni un poquito de cariño por mí, pero ahora hasta me quieres agredir!

Por más que Ivana se desbordaba en su berrinche, Sofía ni se inmutó.

Con los brazos cruzados, observó a Ivana descomponerse, pensando que por ahora lo mejor era dejar de lado lo de buscar a Maite.

Ver la expresión tan distante de Sofía dejó a Ivana completamente descolocada, tanto que ya ni ganas le quedaron de seguir haciendo escándalo.

Begoña, al notar el ambiente espeso, se apresuró a levantarse y la jaló hacia un lado, hablando con voz lastimera:

—No es tu culpa que la niña haya salido así. Tú, después de cargarla nueve meses y soportar tanto, ¿quién iba a pensar que te pagaría así? Hermana, ¿no te hizo daño? Anda, ven, levántate.

Escuchar cómo las dos se desahogaban a todo volumen hizo que Sofía soltara una carcajada.

El rostro de Ivana se tensó de rabia, y sus mejillas se tiñeron de rojo:

—¿De qué te ríes?

Sofía recorrió su rostro con la mirada, y sintió cómo toda la importancia que antes le daba a esa conversación se desvanecía.

—¿Me diste la vida? Como acaba de decir Begoña, yo crecí fuera de casa, criada por mi abuelita. Jamás me trataste como a tu hija, ni de lejos como a tu adorada hija adoptiva, Isidora. Así que no uses tus reglas para querer aplastarme. Y sobre lo de ser tu hija…

Sofía soltó una risa amarga, mirando fijamente a ambas, que se quedaron petrificadas:

—¿Ahora sí te acuerdas de que soy tu hija biológica? ¿Por qué siempre preferiste a la que ni siquiera comparte tu sangre? ¿En tu corazón, acaso yo alguna vez valí lo mismo que la que adoptaste?

Hubo un tiempo en que Sofía deseó con todas sus fuerzas el cariño de su madre… pero, ¿por qué nunca lo obtuvo?

Tratando de tragarse la amargura, Sofía habló con voz firme:

—Además, ya no tengo nada que ver con ustedes. Dices todo esto solo porque te duele que Isidora esté sufriendo un poquito. ¿Por qué no le preguntas a ella qué hizo? Y la última vez se los dejé claro: no pueden entrar a Villas del Monte Verde sin permiso. Si no se van, llamo a la policía y les van a armar un buen lío por invadir propiedad privada.

Mencionar a la policía bastó para que ambas se quedaran mudas.

—Tú…

Ivana solo atinó a señalarla, temblando de coraje, con el pecho subiendo y bajando.

Sofía, en cambio, la miraba seria, casi sin emoción.

—¡Isidora no haría nada malo! ¡No inventes cosas de ella!

Eso fue lo único que Ivana pudo articular tras mucho esfuerzo.

Sofía sintió una oleada de absurdo y rabia. Incluso Begoña la miró con sorpresa.

¿A estas alturas, todavía defendía a Isidora?

Sofía borró la sonrisa irónica de sus labios:

—Y tú, vete con ellas. No quiero verte de nuevo por aquí.

Miró hacia el guardia de seguridad.

Capítulo 291 1

Capítulo 291 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera