Sofía jaló con fuerza a propósito, apretando tanto que el gesto de Alfonso pasó de la incomodidad al sufrimiento, y de vuelta de nuevo.
Aunque se dio cuenta de lo incómodo que estaba, Sofía se hizo la que no veía nada. En sus ojos brillaba una chispa de diversión, pero su cara permanecía seria e inocente.
—¿Y ahora? Parece que sí te lo amarraste demasiado fuerte. Creo que tendré que hacer más esfuerzo.
—No... no pasa nada...
Alfonso, con la cintura apretada al límite, tenía los ojos casi en blanco, pero aun así forzaba una sonrisa.
—Sofi, ¿me ayudas a soltarlo? Con tu fuerza... —empezó a decir, pero en cuanto sintió un tirón aún más fuerte en la cintura, la frase se le quedó a medias y soltó un suspiro entrecortado.
—Aguanta tantito.
Sofía ocultó la sonrisa que amenazaba con escapársele, mientras sus manos seguían forcejeando tras la cintura de Alfonso.
Aunque él estaba haciendo todo lo posible por mantenerse firme, apretó tanto los dientes que casi se le marcaban las venas del cuello, decidido a no dejar escapar ni un solo quejido.
—¿Qué pasa? ¿Te duele o qué?
Sofía inclinó la cabeza con picardía, mirándolo con falsa preocupación.
Cada vez que Alfonso volteaba, se encontraba de frente con los brillantes ojos de Sofía, llenos de astucia y ese aire juguetón que la hacía parecer una pequeña zorra traviesa.
Él respondió con una sonrisa forzada, aunque la expresión en su cara era todo menos relajada.
—¿Cómo crees? Está... comodísimo...
Soltó la frase con un tono descarado que hizo que Sofía lo mirara directo a los ojos. En ese instante, hasta su respiración se sincronizó con la de él, y sin darse cuenta, aflojó un poco la presión de sus manos.
—Sofi, así de suave ni se siente —dijo Alfonso, exagerando la sonrisa y con un brillo burlón en la mirada.
Sofía despertó de su despiste y cayó en cuenta de que, otra vez, Alfonso había logrado sacarla de balance.
Le lanzó una mirada de advertencia y, esta vez, apretó aún más.
El gesto de Alfonso se torció completamente, pero lejos de rendirse, todavía tenía el descaro de gritar:
—¡Eso! ¡Así sí, justo así se siente bien!


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