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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 582

Sofía se dirigió al escritorio de Oliver y encendió la computadora.

Buscó el programa de vigilancia de toda la casa, conectó la memoria USB con el virus y permitió que Esther tomara el control a distancia. Rápidamente, sustituyó el video donde ella aparecía tomando fotos del mapa de la fábrica por una grabación de la oficina vacía.

Todo quedó perfecto. Caminó de puntitas para salir del despacho de Oliver, cuidando no hacer el más mínimo ruido.

Sin embargo, apenas cerró la puerta, escuchó un ruido detrás de ella.

Los pasos y el roce de la ropa se acercaban cada vez más.

...

En la tienda de muebles.

Oliver no dejaba de voltear hacia la salida, arrugando la frente con preocupación.

Mientras tanto, Alfonso seguía hablando—algo raro en él—con toda la pasión posible:

—Este proyecto es uno de los grandes logros de la familia Castillo este año. Hemos invertido una cantidad enorme de personal, recursos y dinero...

—Oiga, señor Castillo, ¿no cree que Sofi ya tardó mucho? —Oliver no pudo evitar interrumpir con voz cautelosa.

Sus ojos seguían brillando, pero el gesto en su cara era extraño, inquieto, como si una preocupación lo estuviera carcomiendo.

Alfonso frunció el ceño, no muy contento de que lo interrumpieran.

Isidora notó el cambio en el ambiente y se adelantó para suavizar la situación:

—A lo mejor no se siente bien. Voy a llamarle a mi hermana.

Alfonso puso cara seria y trató de detenerla:

—Sofía ya no es una niña. Si le pasara algo, ya nos habría mandado mensaje. Seguro fue al baño. No hace falta llamarle.

Isidora levantó la cabeza, con una expresión de desconcierto y preocupación:

—Señor Castillo, pero ya lleva casi una hora fuera. Ni aunque se hubiera perdido en el baño, habría tardado tanto. Si de verdad pasó algo y no nos damos cuenta, luego va a ser un problema.

Oliver sentía el corazón latiendo como loco, el pecho apretado de ansiedad.

—Sí, señor Castillo, Isi tiene razón. No pasa nada por llamarle, es mejor eso que quedarnos preocupados —agregó Ivana, apoyando la idea.

Alfonso apretó los dedos, atrapado entre la espada y la pared.

Si seguía insistiendo, seguro levantaría sospechas.

...

Sofía estaba tensa, con la espalda rígida. Sentía que la sombra de quien venía detrás casi la pisaba.

—¿Presidenta Rojas? ¿Ya regresó? ¿No estaba con la señora escogiendo muebles? —La voz curiosa de Luciana sonó cerca.

Sofía apretó los labios. El sudor le cubría la frente.

—¿Eh? ¿No hay nadie? —Luciana levantó la vista y recorrió el pasillo con la mirada.

No había nadie.

Pero el ruido de antes parecía tan real que la confundió.

Capítulo 582 1

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