Entrar Via

El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 712

—No hace falta, la vez pasada escuché que la abuela y los demás probablemente ya están pensando en irse. Mejor quédate con ellos y acompáñalos a pasear un rato.

Al decir esto, Sofía le metió una llave en la mano a Alfonso. Al notar la mirada confundida de Alfonso, ella le asintió con la cabeza, indicándole que la aceptara.

—En un momento te mando una dirección. Casi toda la herencia que me dejó la abuela está resguardada ahí.

—Llévalos a ver, ¿sí?

Al mencionar a las personas y recuerdos dolorosos, la expresión de Sofía se apagó de inmediato, y su voz se volvió densa, como si cada palabra le pesara.

Alfonso sostuvo la llave de metal, sintiendo su frialdad, y ya no insistió en seguirla.

Sabía perfectamente que, si ella le confiaba una tarea así, era porque de verdad confiaba mucho en él.

—Está bien.

Alfonso aceptó con toda seriedad.

—Por cierto, mantente en contacto. Es probable que mañana también te necesite para algo.

Sofía abrió los labios y agregó, como quien deja caer una advertencia.

Alfonso arrugó un poco la frente, mirándola fijo. Una corazonada le decía que algo importante estaba a punto de pasar.

Pero si ella no quería hablarlo de frente, él tampoco iba a forzarla.

—Cuando sea, mándame mensaje o llámame.

...

Hotel.

—Toc, toc—

Olivia, con la cuchara entre los dientes, fue a abrir la puerta. Antes de ver quién era, una fragancia helada se coló en la habitación.

La cuchara se le cayó de la boca al suelo y, justo después, escuchó una voz femenina cargada de dureza encima de su cabeza.

—¿Muy a gusto, no?

El cuerpo de Olivia tembló de inmediato. Asomó la cabeza con miedo y, como lo temía, se topó con una mirada severa.

—Mamá...

—Ajá.

La mujer entró empujando la puerta, su mirada recorriendo la mesa repleta de comida fina.

—Casi causas una tragedia, ¿y tú tan campante?

Un sudor fino apareció en la frente de Olivia.

—Pues... tampoco podía dejar de comer, ¿no? Mamá, de verdad no fue mi culpa...

Con todo y el miedo, Olivia se animó a jalarle la manga, suplicándole con la mirada.

Mirella Ardila la miró fijamente, entornando los ojos. En vez de apartar la mano de Olivia, agitó el vestido y se sentó de golpe en la única silla de la habitación.

Olivia la miró a los ojos, tan tranquilos como un lago sin viento, y pensó que quizá solo era su imaginación.

—Sí... me duele...

—¡Qué poca fuerza de voluntad!

Mirella retiró la mano, pero en sus ojos se asomó un destello de ternura mezclado con esa dureza suya tan característica.

Siempre había sido una madre de mano dura, educando con exigencia y una actitud impasible. Pero, en el fondo, Olivia era su hija; aunque hubiera cometido un error, si alguien más se atrevía a lastimarla así, ¡eso era culpa ajena!

—Mañana Sofía sale del hospital para ir a Grupo Rojas. Yo también iré, tengo que negociar un acuerdo. Tú vendrás conmigo.

Lo dijo con tal tono de mandato que ni daba pie a discusión.

Olivia no lo entendió, y hasta alzó la voz de la sorpresa.

—¿Mamá, vas a negociar con Grupo Rojas? ¿Por qué? ¡Sofía ahora es la presidenta y directora ahí, y fue ella quien me pegó! ¿Cómo puedes hacer negocios con ella? Además, escuché que Grupo Rojas está a punto de quebrar, que ni siquiera es una compañía importante, ¿qué necesidad tenemos de asociarnos con ellos?

Mirella seguía con el entrecejo fruncido, y le dirigió una mirada a Olivia, masajeándose las sienes.

—La familia Ardila en San Javier es la familia Ardila. ¿Sabes cuántos están pendientes de lo que hacemos? Tu papá, en su falta de visión, quiso usar el peso de la familia Ardila para intimidar. ¿Sabes lo que dirían si eso se supiera? ¿Quieres que la familia cargue con una fama de matones?

El tono era de reproche, pero Olivia seguía sin entender nada.

Mirella notó su desconcierto y solo añadió una frase.

—Mañana vas conmigo. Y claro que voy a ayudarte a que te hagan justicia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera