Entrar Via

Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO romance Capítulo 102

CAMILLE ASHFORD

La habitación se quedó en completo silencio, tanto que podía escuchar mis propios pensamientos como si los dijera en voz alta.

¿En verdad amaba a Lucien? Bueno, la respuesta era más compleja de responder que decir un simple sí o un no. Sí, lo quería, lo apreciaba y me sentía agradecida por todo lo que había hecho por mí y mi madre cuando no tenía a nadie más que me tendiera una mano, y en el fondo quería creer que, si él pudiera verme como lo que en realidad era: inocente, tal vez podría aflorar algo muy bonito.

Además, era el padre de mi hijo, ¿no valía la pena que intentara esclarecer las cosas?

De pronto me invadieron los escalofríos. ¿Me estaba convirtiendo en mi madre, estaba protegiendo al hombre menos indicado?, pero… ¿cómo se sabe cuál es el indicado cuando tu vida ha estado llena de patanes?

Negué con la cabeza y coincidí conmigo misma que lo importante era demostrar mi inocencia y recuperar mi herencia, por el bien mío y de mi bebé. Lo que pasara después de eso lo discutiría en su momento.

Por estar metida en mis pensamientos no me di cuenta de que la puerta de mi habitación se volvió a abrir y no pude evitar sobresaltarme por culpa del delgado hombre en el umbral que me ofrecía una sonrisa cargada de confianza. Fruncí el ceño, porque… aunque lo conocía bien, no se comportaba como de costumbre.

—Señorita Ashford… ¿Cómo se encuentra? —Se acercó manteniendo la sonrisa y la frente en alto.

—¿No se supone que eres el ayudante de Damián? —pregunté con desconfianza. ¡Era él! Con esos lentes que caían por el puente de su nariz, pero no tenía esos temblores que solía mostrar. ¿Se debía a que Damián no estaba cerca para atemorizarlo? Ya no parecía el ratoncito asustado que iba detrás de mi hermano esperando sus órdenes como si fueran regaños.

—Lo soy. ¿No me reconoció? —contestó con una sonrisa divertida y rascándose la cabeza.

—Ah… no, la verdad es que no. —Me acomodé inquieta en la cama. Su gesto lleno de confianza me confundía. Exprimí mi cabeza buscando su nombre, lo tenía en la punta de la lengua y chasqueaba los dedos como si pudiera atraerlo a mi memoria como si se tratara de un perro—. ¿Mick?

—Shawn —corrigió torciendo los ojos con desilusión.

—Casi le atino —refunfuñé frustrada mientras me rascaba la mejilla—. Vaya, te ves… diferente. ¿Te hiciste algo? ¿Nuevo corte? ¿Nuevo traje? ¿Lentes nuevos?

—A veces un cambio de actitud puede ser suficiente para pasar desapercibido —soltó con orgullo y se encogió de hombros.

—A mí no me engañas —murmuré mientras entornaba los ojos y entonces lo supe—. ¡Ja! ¡No tienes el pelo engomado como siempre! De seguro es eso.

»Pero… ya hablando en serio, ¿qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste? —pregunté con curiosidad mientras él se acercaba con una sonrisa relajada. Incluso se veía más joven, al parecer estar lejos de su jefe, Damián, era beneficioso para él.

—No vine a jugar como el ayudante de su hermano mayor, estoy aquí para protegerla, me lo pidió personalmente por teléfono.

»Por cierto, él ya viene en camino.

Abrí los ojos con sorpresa y no pude evitar sonreír. Ese tonto grandulón no me olvidó, no me abandonó. ¡Venía por mí!

No pude evitar soltar un par de lágrimas, porque sinceramente nunca me había sentido tan querida e importante para alguien.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO