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Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO romance Capítulo 107

LUCIEN BLACKWELL

—Cuando Ruiseñor nos ofreció el dinero, sabía que necesitaba pruebas de lo que ella estaba haciendo. En algún momento tendría que usarlas a mi favor —soltó la chica antes de alejar su teléfono de mi rostro. Bastante inteligente para ser tan joven.

—Una última pregunta… —dije rascándome la barbilla mientras era víctima de un sinfín de emociones. Estaba furioso por ver a Aston siéndole infiel a mi hermana, y por saber que el trabajo de mi investigador había sido un fracaso, pero también… me sentía feliz—. ¿Supiste cuando mi investigador fue a visitarlas?

—Mmm… sí —contestó pensativa, haciendo memoria.

—¿Por qué no le dijiste nada de esto? —insistí intentando guardar la compostura.

—Lo iba a hacer, pero… iba acompañado y parecía que recibía órdenes de esa persona. Me dio mala espina y decidí mantenerme callada —murmuró—. Cuando se vive tanto tiempo en esta clase de ambientes uno aprende cuando tiene que cerrar la boca.

»Se llama selección natural. Los listos viven, los tontos mueren. Así de sencillo.

—¿Dijiste que había otra persona? —pregunté indignado mientras chasqueaba los dedos, haciendo que mi chofer se acercara con la maleta llena de dinero—. ¿Qué otra persona? ¿Tienes alguna foto? ¿Algo?

Ella negó con la cabeza antes de agachar la mirada.

—Se presentaron como gente tuya, ¿crees que, si me descubrían tomándoles una foto, saldría viva? No iba a arriesgarme —confesó demostrando el miedo que sintió en ese momento.

Aunque necesitaba más, era suficiente para saber hacia dónde dirigir mi energía. Me levanté de la banca y dejé a esa mujer con su dinero, mientras yo quería regresar al tugurio para agradecerles por su «cooperación».

***

CAMILLE ASHFORD

Nadia caminó hacia mí, con ese aire de grandeza, pero una mirada cargada de lástima. Bajó su atención a mi vientre y no pude más que cubrirlo con ambas manos, protegiéndolo de sus malos deseos.

—No pienso rebajarme a tu nivel… —susurró con desprecio—. No lo vales.

—Lo dice la mujer que tiró una maceta solo para intentar humillarme. —Torcí los ojos y sonreí con insolencia, y aunque sé que eso la molestó, no fue suficiente para que arruinara su máscara.

—Entendí algo en este tiempo… Eres efímera. Hoy estás aquí, frente a mí, pero quién sabe si mañana siga siendo así. —Torció la boca con lástima y quiso retirar un mechón que caía frente a mis ojos, pero retrocedí—. Si Lucien ha decidido posponer la tortura, es por su hijo, no por ti. Cuando nazca, tú desaparecerás, tal vez aprovechemos que estás en el hospital y hagamos pasar tu muerte como el resultado de complicaciones durante el parto.

»No te preocupes por el bebé. Yo cuidaré de él. A mí me llamará mamá y jamás sabrá que tú exististe. Entiendo que no es el culpable de nada y por eso no pienso descargar mi furia contra él.

—Vaya… ¡qué benevolente! ¿Practicaste tu discurso camino acá? —Quería ser paciente, pero estaba llegando a mi límite.

Entonces un relámpago se escuchó fuera de la casa, precedido de una fuerte lluvia que parecía diluvio. Solo fue necesario ver la mirada que compartieron Nadia y el ama de llaves para intuir que las cosas se pondrían peor. Ambas me tomaron de los brazos y me arrastraron hacia la puerta.

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