CAMILLE ASHFORD
—Hay algo extraño en los reportes policiales y forenses —continuó Shawn con más seriedad en el rostro—. En un inició mencionan que encontraron un corte simétrico y limpio en las mangueras de líquido para frenos. Lo que sugeriría que no fue un accidente, sino algo más elaborado, pero en los posteriores registros se hace una corrección descartando esa teoría y diciendo que todos los daños estructurales del auto fueron ocasionados por la misma colisión al caer.
—¿Sugieres que alguien quería que pareciera un accidente? —pregunté angustiándome aún más.
—Aunque la policía lo descarta, bueno… yo desconfiaría de eso. Podría jurar que no fue un error de descripción, más bien alguien se tardó mucho en cubrir sus huellas y quedó un primer registro que no pudo desaparecer… solo le quedó tacharlo como una mentira o un error humano. —Por el brillo en sus ojos parecía que este tipo de situaciones le causaban emoción—. ¡Oh! Y antes de que se me olvide.
Por fin sacó la mano de su saco y me extendió un sobre, el cual tomé con mano temblorosa.
—Esa es la dirección actual de Cloe Sullivan —contestó con cautela notando la tensión en mi rostro cuando levanté la mirada hacia él—. No fue difícil de encontrar, solo tuve que seguir el rastro de migajas que dejó al gastar todo ese dinero que Smith consiguió robarle a su prometida.
Era como tener el boleto dorado. Ella era la mujer a la que Lucien debía cobrarle lo ocurrido con Anna. Era la pieza faltante y tal vez mi libertad. Asentí en silencio y suspiré con pesadez, entonces saqué los papeles que tenía guardados dentro de mi ropa para meter ahí el sobre.
—Quiero que le entregues esto a Andy, para que pueda revisarlo. Necesito saber si hay manera de revocarlo o no sé… solo no quiero perderlo todo —dije entregándole los papeles con rapidez, antes de que la lluvia los arruinara. No pude evitar notar la incomodidad en su rostro al tomarlos.
—Vaya… todavía están calientitos —soltó apretando los labios en una sonrisa rígida que me hizo reír—. ¿Hay algo más que necesite, señorita Ashford?
—Sí… —susurré después de pensarlo mucho y no pude contener mi tristeza. Las lágrimas brotaron de mis ojos mientras lidiaba con el nudo en mi garganta.
***
LUCIEN BLACKWELL
Después de mucho tiempo con la mente y el corazón convertidos en caos, encontraba un momento de calma, de serenidad, donde me sentía en armonía con mi entorno mientras veía como mi chofer seguía arrojando gasolina al burdel. El crepitar de la estructura me traía cierta paz como cuando pasas las horas delante de la fogata, hipnotizado por las llamas y las brasas que se elevan en el aire.
—¿Esa fue toda? —pregunté cuando vi que mi chofer estaba sacudiendo el bidón, dejando que las últimas gotas cayeran. Volteó hacia mí con el gesto más serio del que me esperaba y negó con la cabeza.
Entonces me asomé a la cajuela entreabierta y noté que todavía quedaba un bidón. Carajo, ¿había traído más gasolina de la que necesitaba? Bueno, había pasado mucho tiempo desde que hacía esto, ya estaba fuera de práctica.
—¡No hay problema! Aún tenemos tiempo. —Saqué el bidón y se lo arrojé. Quería que el fuego acariciara las nubes y llegara hasta Anna para que pudiera darse cuenta de que mi venganza estaba dando frutos, aunque conociéndola, de seguro estaría decepcionada de todo lo que he hecho, del camino tan chueco que he recorrido al estar cegado por el dolor, al confiar en gente que nunca había demostrado traicionarme y, sin embargo, darme cuenta de que, en este negocio, cualquiera te puede apuñalar por la espalda.

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