Entrar Via

Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO romance Capítulo 134

CAMILLE ASHFORD

—Lo de hoy significa que… ¿puedo ver a mi familia cuando yo quiera? —pregunté en un susurro, con miedo por la respuesta.

Lucien se detuvo y levantó la mirada hacia mí. No insistí, incluso pensé en dejar que la pregunta se extinguiera en el aire.

—Eres libre de ir a verlos cuando tú lo desees… —contestó por fin—. No quiero que… seas mi prisionera. Puedes pedirle a mi chofer que te lleve con ellos cuando tú quieras.

—¿En verdad? —insistí sorprendida—. Gracias.

—Solo no olvides regresar… —susurró y cuando puso el último punto en su ceja, tomó una de mis manos y la apretó con delicadeza—. Camille… sé que me odias, pero… si te pierdo, no me creo capaz de lidiar con ese dolor.

Vi como sus ojos se enrojecieron y tragó saliva con dificultad. Aún no me sentía lista para perdonar, pero esta actitud que tenía, tan dócil y dolida, comenzaba a hacer mella en mí. ¿En verdad podía olvidarme tan fácil de lo que pasó? ¿Era justo?

—¿Hoy comerás conmigo? —pregunté casi arrepintiéndome de inmediato—. No has estado en la mesa todos estos días.

—¡Ojalá la escuche! —exclamó el ama de llaves entrando para comenzar a recoger la basura llena de sangre—. Este hombre parece que sobrevive de alcohol nada más.

—¿No has comido bien? —insistí buscando la respuesta en sus ojos, pero solo negó con la cabeza antes de recuperar su vaso y darle otro trago que le terminó escociendo la herida del labio.

—No lo necesito… —contestó sin siquiera voltear a verme—. Por favor, llévala al comedor, que coma bien.

Inhalé profundamente, agarré la última compresa limpia y tomé a Lucien por el mentón, pensé que opondría más resistencia, pero dejó que dirigiera su rostro en la dirección que yo quisiera. Comencé a limpiar la sangre seca que aún quedaba, sin apartar la mirada de su piel, sabiendo que sus ojos eran una amenaza para mí.

—Listo… —dije con media sonrisa antes de tirar la compresa en el cesto que me acercó el ama de llaves—. Ahora sí, vamos a comer.

—Camille… —susurró Lucien y, sabiendo que comenzaría con una negativa, me levanté del sofá y me planté frente a él como una niña caprichosa.

—No voy a comer si tú no comes —refunfuñé cruzándome de brazos—. No pienso comer sola en ese enorme comedor.

—Puedes pedirles a las chicas de la servidumbre que te acompañen como la vez del helado —respondió con media sonrisa que no les llegó a los ojos.

—No quiero —contesté tajante y orgullosa—. Ahora con mayor razón tienes que acompañarme. Ese es tu castigo por chismoso. ¿Quién te dijo eso si ni siquiera estabas en casa?

—Mi chofer. —Se levantó del sofá, exponiendo su imponente altura antes de que el ama de llaves le entregara una camisa limpia.

—¿Filomeno puede hablar? —pregunté sintiéndome traicionada.

—Señorita Camille… ¿no lo había llamado Filemón? —interrumpió el ama de llaves casi en un susurro.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO