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Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO romance Capítulo 23

DAMIÁN ASHFORD

Sentí el ardor del enojo treparme por la espalda cuando vi la facilidad con la que ese hombre tocaba a Andy, su mano recorriendo su brazo y la cercanía cómoda entre ellos era insoportable de tolerar.

Andy le dedicó una sonrisa, y mi sangre hirvió. No podía soportarlo. Una sola frase comenzó a causar eco dentro de mi cabeza: ella debía estar conmigo.

Esto iba a ser un infierno y apenas estaba comenzando.

No me gustaba la sensación de perder el control y, sin embargo, aquí estaba, completamente fuera de mis casillas, esperando el momento para golpear a ese tipo en la cara. Solo estaba esperando una sola palabra, el más mínimo motivo para tomarlo por el cuello y destruirlo con mis propias manos, pero Andy decidió sacarme de la habitación a empujones como si hubiera sido capaz de leerme el pensamiento. Sus dedos se cerraban con fuerza sujetando mi muñeca, decidida a sacarme antes de que todo se saliera más de control.

—Suéltame, Andy —le advertí con voz baja, cargada de veneno—. A mí nadie me trata de esa forma.

Ella ni siquiera me miró. Me ignoró con esa m*****a facilidad con la que siempre lo hacía, y eso solo me enfureció más. Apenas llegamos al pasillo me giré bruscamente para enfrentarla, la furia estaba hirviendo en mi garganta, abrí la boca y levanté mi mano listo para empezar a blasfemar cuando sus ojos azules me congelaron.

—Eres como un niño pequeño y caprichoso… ¿en verdad así querías tener hijos? —preguntó cruzándose de brazos y levantando una ceja. No sabía qué era lo que me estaba deteniendo, si su belleza, su ferocidad o la combinación de ambas. Era como tener una pantera enfrente, peligrosa, pero demasiado bella como para ignorarla o querer alejarte—. Creo que podemos hablar como adultos, ¿no crees?

Inspiré profundamente y desvié el rostro, intentando recuperarme, pero no podía hacerlo si mi atención seguía sobre ella. Había algo en sus labios, en sus ojos, en su suave piel, que me atontaba y me distraía.

—¿Por qué demonios los mellizos llaman papá a ese tipo? —espeté con la furia contenida vibrando en cada palabra.

—Porque él ha estado con ellos todo este tiempo… —susurró agachando la mirada—. Él me dio un hogar y no solo eso. No los ha dejado solos desde que nacieron.

Yo no los hubiera dejado solos… ¡si tan solo me hubiera dado una oportunidad!

Sus palabras me dolían y aumentaban mi rencor. Yo era el verdadero padre, pero a diferencia de ese idiota, Andy nunca me dio la oportunidad de comportarme como tal.

—Le diste mi lugar, como si se lo mereciera —siseé conteniendo mi coraje y entornando los ojos mientras buscaba en su rostro un atisbo de arrepentimiento.

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