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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 240

La dureza que traía en los huesos se le notaba todavía más.

Helena jaló a Irene para que se levantara.

—Esto es entre ustedes. Hablen.

Le hizo señas a Irene para que le dijera algo bonito a Federico.

A Irene la empujaron casi a la fuerza hasta quedar junto a él.

Federico se quedó viendo al frente, sin mirarla.

Ella bajó la cabeza, viendo el cabello corto y firme del hombre, sin saber cómo empezar.

—Alicia, Irene vivió mucho tiempo con ustedes cuando era niña. Tú la viste crecer. Es una muchacha sencilla, sin malicia.

Helena se sentó junto a Alicia y se le colgó del brazo.

—Yo digo que esto… con Gloria…

—¿Y Gloria qué? —Doña Valentina explotó apenas escuchó su nombre—. Si ella anda con alguien, si se embaraza, si se casa… ¿a ustedes qué? Ustedes solitos se hicieron una película y luego buscan a quién echarle la culpa.

Helena se quedó callada.

Pero esas palabras le movieron algo a Alicia, que volvió a sentir compasión.

Al final, Irene sí era alguien que ella había visto crecer. Y de verdad parecía demasiado ingenua.

Alicia miró a Irene, ahí parada, aguantándose el llanto. Daba lástima.

—Federico, como sea… tú también le debes cosas a Irene.

Doña Valentina puso los ojos en blanco y volteó a otro lado, cerrándolos con fuerza, como si temiera que se le fueran a quedar trabados.

Federico se levantó y se acomodó el saco de un jalón.

—Ven.

Le soltó esa palabra a Irene y se fue hacia el balcón.

Irene se mordió el labio y lo siguió.

—Habla bien con Federico —le alcanzó a decir Helena, bajito.

El balcón estaba lleno de sol.

Federico se recargó en la baranda, de espaldas a la luz; no se le veía la expresión.

Irene se quedó a un lado, mirándole el perfil.

—Fede… perdón. Ya no te voy a causar problemas.

Capítulo 240 1

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