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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 437

Gloria se cambió a pijama y la miró de reojo.

—Si te atreves a apartarlo a mis espaldas, me voy a enojar de verdad.

Virginia frunció los labios.

—Oye, la mujer esa con la que nos topamos… ¿no la habíamos visto? Se me hace conocida.

—La vi una vez en la mañana, cuando vine a revisar el centro —le recordó Gloria.

Virginia cayó.

—Ah, con razón. La vez pasada viniste a ese centro para “casualmente” encontrártela. ¿Se llevan mucho o qué?

—Es una clienta, nada más —Gloria negó—. Pero sí… me da mala espina.

—Gente rara hay en todos lados. Ni te claves —a Virginia le daba igual una señora extraña—. ¿Sí entiendes por qué quería lo del Wayer?

Gloria le puso cara de “ni me hables”.

—No quiero entender. No voy. Y ya, no lo hablemos.

Se fue a la sala a pasar el rato con Virginia.

Aunque regresaron tarde, la empleada de la casa ya había dejado lista la comida.

La calentó otra vez y se sentaron a comer.

Cuando terminaron, Gloria se fue a su cuarto.

Se había levantado temprano y quería dormir una siesta.

No había ni alcanzado a acostarse cuando tocaron la puerta de la casa.

Le tocó levantarse a abrir.

—¡Gloria, abre!

Era Virginia, apurada, tocando como si se fuera a caer el mundo.

Gloria abrió.

—¿Qué pasó?

—Lucía… Lucía ya llegó —Virginia venía corriendo desde que le marcó; estaba agitada.

A Gloria se le endureció la cara.

—¿Y a qué vino a Río Alicante? ¿Y los niños del orfanato? ¿Quién los está cuidando?

Virginia negó.

Oficina de dirección.

Federico estaba junto a la ventana, con el celular en la mano, escuchando un reporte.

—Los Mendizábal tienen una regla: la herencia pasa a las mujeres. Si no hay hijas, entonces a los hombres. En la generación de Lucas Mendizábal hubo dos hijos, y él además tenía un hermano. Los dos intentaron cambiar esa regla, pero la familia extendida se les fue encima y no los dejó.

—En Río Alicante corren muchos rumores sobre los Mendizábal. Dicen que la señora Mendizábal tardó cinco años en tener a su hijo. Y que antes de Tomás Mendizábal, tuvo una niña… y que Lucas la mató.

—Ah, y también se dice que la señora Mendizábal sí tuvo una bebé, pero murió al nacer. Por eso ella cayó en depresión muchos años, hasta que hace seis años nació su hijo menor y por fin mejoró.

Pablo había investigado a los Mendizábal a fondo.

No tenían buena fama, pero al final todo eran rumores; no había pruebas.

Por eso su posición en Río Alicante seguía firme.

—¿Y todo eso qué tiene que ver con Gloria? —preguntó Federico.

Pablo se atoró un segundo.

—Usted cree que… ¿Gloria podría ser sangre de los Mendizábal?

***

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