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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 12

*¿Y si le molestaba que hablara demasiado y decidía cortarle la lengua?*

Justo en ese momento, una voz familiar la rescató de sus pensamientos.

—Renato.

Elara alzó la mirada y vio a Dylan entrar al mirador. Sintió como si le devolvieran el aire a los pulmones, pues la atmósfera de hace unos minutos había sido insufrible.

—Dylan, regresaste.

Renato captó el claro alivio y la alegría en el tono de Elara. Se giró y observó cómo ella se levantaba para acercarse a su esposo.

Dylan sostuvo a Elara del brazo y luego se dirigió a Renato, con un tono lleno de disculpas.

—Perdona la tardanza, había un tráfico espantoso y te hice esperar.

Renato posó sus ojos durante un fugaz segundo en la mano de Elara, que se aferraba a la de Dylan, y sin inmutarse, salió del mirador a paso tranquilo.

Elara dejó escapar un largo suspiro de alivio.

Dylan, al notar cómo se relajaba y sentirle las manos empapadas de sudor, frunció el ceño levemente.

—¿Te asustó?

Elara asintió, sin molestarse en ocultarlo.

—No te preocupes —la tranquilizó—. Renato impone mucho, pero en realidad es una gran persona. Para estar en su posición, necesita proyectar ese carácter, o de lo contrario no podría controlar a su gente. Vamos a comer.

—De acuerdo.

Dylan la tomó del brazo y comenzaron a caminar.

Con el viento a su favor, una leve brisa arrastró hasta Elara el aroma de un perfume dulce y empalagoso proveniente de la ropa de su esposo. Ese olor...

Ya lo había percibido antes, dentro de su auto.

—¿Volviste a ver a esa clienta?

Dylan la miró, un poco confundido.

—¿Eh?

Elara se acercó un poco más a él y olfateó suavemente.

—Vuelves a traer ese perfume dulce.

Dylan se miró la ropa que no había tenido tiempo de cambiarse.

—Ah, sí. Al terminar la reunión quiso discutir el contrato, por eso llegué tarde.

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