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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 137

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Además, ella había creído que la visita de ese día era por puro cariño, pero ahora le quedaba claro que tenían otras intenciones. La alegría que sintió al verlos se desmoronó de golpe, dando paso a una ola de decepción y tristeza que la ahogaba.

Elara pasó saliva, tratando de contener el nudo que le cerraba la garganta.

—Papá, mamá... puede que yo no venga de una familia rica, pero eso no significa que no tenga dignidad. Me fue infiel y jamás se lo voy a perdonar.

—¿Acaso eres estúpida? —Elena le dio un empujón en la frente—. ¡Si él te pone el cuerno y tú le dejas el camino libre a esa cualquiera, la única que pierde eres tú! Si tanta rabia tienes, ve y rómpele la cara a esa lagartona, ¡pero no te divorcies! ¡No le des el gusto!

Hubo un momento en el que Elara había considerado esa idea, pero la desechó rápidamente.

Enfrentarse a Nina y negarse al divorcio sonaba como una buena forma de vengarse y hacerle la vida imposible a la amante.

¿Pero a qué costo para ella misma?

Tendría que tragarse la humillación de los cuernos y fingir que no pasaba nada, compartiendo su vida con un hombre al que tendría que vigilar constantemente para asegurarse de que no siguiera viéndose con Nina.

Vivir así, rebajándose a pelear por las migajas de un sinvergüenza, volviéndose una mujer paranoica y amargada...

Solo de imaginarlo, sentía asco. Era una vida intolerable.

Además, el que engaña una vez, engaña mil veces. ¿De verdad iba a creerle a Dylan que iba a cambiar?

Incluso si se deshacía de Nina, luego aparecería otra, y otra, y otra...

Ya había cometido la estupidez de apostarlo todo al amor de Dylan una vez. No iba a ser tan imbécil de creer que un hombre infiel de repente se volvería un santo hogareño, capaz de resistir todas las tentaciones del mundo por ella.

Al verla en silencio, Elena pensó que la estaba convenciendo y siguió presionando:

—El amor no da de comer. Lo único real en esta vida es la tranquilidad económica. Mírate, vives en una mansión, andas en autos de lujo, no te falta nada. ¿De verdad vas a regalarle esta vida de reina a otra mujer?

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