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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 171

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Lo que sea, ya no importaba. Mientras Renato no la malinterpretara ni buscara ajustar cuentas con ella, el resto la tenía sin cuidado.

En el estacionamiento, frente al edificio de departamentos.

Fabián estaba sentado en el auto jugando con su teléfono, sin perder de vista la entrada del edificio. Al ver salir a Renato, cerró la aplicación de inmediato, bajó del vehículo y le abrió la puerta trasera.

Renato subió al auto.

—¿El director Lucero está en la empresa? ¿Vamos para allá? —preguntó Fabián mientras encendía el motor.

—Mhm —respondió Renato, con un tono neutro.

¿Acaso iba a empezar la guerra de machos alfa?

Los ojos de Fabián brillaron con anticipación y emoción, y aceleró el paso mucho más de lo habitual.

En la sala de conferencias del Consorcio Lucero.

Dylan Lucero estaba sentado a la cabecera de la mesa, desbordando frustración. Su voz, cargada de ira, resonó en la sala:

—Ha pasado un día y una noche entera, y todavía no pueden presentarme una solución. ¿Para qué diablos les pago?

Los empleados del departamento de relaciones públicas, sentados frente a él, guardaban un silencio sepulcral por el miedo.

En ese momento, Sergio Beltrán entró en la sala, se acercó a Dylan, se inclinó y le susurró al oído:

—El señor Soler ha llegado.

Dylan se quedó paralizado por un segundo.

—¿Renato?

Sergio asintió.

Dylan se levantó de inmediato y caminó hacia la puerta. En realidad, había pasado todo el día esperando que Renato interviniera. Dejando de lado el vínculo que tenía con la familia Lucero, el Proyecto Nexo IA —la colaboración entre ambas empresas— también había sufrido pérdidas millonarias. Era imposible que Renato se quedara de brazos cruzados.

Sin embargo, había esperado todo el día sin recibir la más mínima señal de su parte. Esta vez, sus problemas personales habían provocado una caída en picada de las acciones de la empresa, y la junta directiva no dejaba de presionarlo. Si Renato no lo hubiera buscado esta noche, Dylan planeaba ir a rogarle ayuda a primera hora de la mañana.

Al entrar a la sala de espera, Dylan lo saludó.

—Renato.

Capítulo 171 1

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