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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 44

Nuevo hogarEsa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Cuando Elara apenas empezaba a salir con Dylan, él estaba tan ilusionado que organizó una cena con su grupo de amigos para presentarla oficialmente.

En aquel entonces, ella estaba inmersa en la preparación de sus exámenes para el doctorado directo, por lo que llegó un poco tarde a la cita.

Al acercarse a la puerta de la sala privada y estar a punto de entrar, escuchó claramente la conversación de los amigos de Dylan.

—Está bien, Elara será la más hermosa del campus y una estudiante brillante con doctorado directo, pero su familia es de lo más común. Jamás estará a tu altura. Lo de ustedes no tiene futuro.

—Seguro Dylan solo se está divirtiendo un rato. ¿Cómo podría una mujer de ese nivel entrar a formar parte de la familia Lucero?

—A decir verdad, a mí me cae bastante mal. Se cree mucho solo por ser bonita y tener buenas notas. Siempre nos mira por encima del hombro, como si fuera inalcanzable. Pero al final, igual terminó rindiéndose a los encantos y al dinero de nuestro querido amigo, ¿no?

El desprecio y la arrogancia en sus palabras dejaron a Elara pálida como el papel. Estuvo a punto de dar media vuelta y marcharse, cuando la voz enfurecida de Dylan resonó desde adentro.

—Elara es mi novia. Si vuelven a hablar de ella con esa falta de respeto, hasta aquí llega nuestra amistad.

Solo por Dylan, se quedó unos minutos más parada en el pasillo, respirando hondo hasta calmarse. Luego empujó la puerta y entró como si no hubiera escuchado nada.

Después de aquello, cada vez que Dylan sugería llevarla a reuniones con ese grupo, ella se excusaba diciendo que no tenía temas de conversación con ellos, que era incómodo y que prefería no ir.

Incluso después de casarse, ella nunca participaba en esas salidas.

Poco a poco, todos en el círculo de Dylan, hombres y mujeres por igual, se formaron la idea de que ella era fría, distante y asocial.

Por eso, en los eventos de alta sociedad a los que no podía faltar, siempre había alguien cuchicheando a sus espaldas, tachándola de hipócrita, de arribista que quería volar más alto de lo que le correspondía, burlándose de cómo alguien con sus orígenes se atrevía a mirarlos con altivez.

Eran el tipo de personas con las que Elara no tenía el menor interés en relacionarse.

—No voy a entrar. Vali me está esperando en la clínica de recuperación. Me voy a casa.

El ceño de Dylan se frunció.

—¿Aún no me crees?

—Si no confiara en ti, no habría venido a buscarte.

—¿Entonces ya no estás enojada conmigo?

—*Mjm*.

La tensión en el rostro de Dylan desapareció al instante. Se inclinó y dejó un suave beso en la mejilla de Elara.

Ella se sonrojó, algo apenada.

—No hagas eso, estamos en público.

Los ojos de Dylan se llenaron de diversión.

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